lunes, 21 de septiembre de 2015

Acompañado…… ¿por quién?


Se le atribuye al filósofo griego Aristóteles la frase “El ignorante afirma, el sabio duda y reflexiona”…… y no es que nos haya dado ahora a los autores de este blog por meternos a “pensadores”, sino que la referencia viene a cuento de una nueva “pasada de frenada” de ese “genio” de la teología que responde al nombre de Apologista Mario Olcese, pues veamos cuál es la nueva “fechoría” escritural que ha perpetrado: hace unos días, publicó un video (12/09/15) titulado “¿Quiénes acompañan a Cristo en su venida, sus ángeles o su iglesia fiel?” y en el que afirma con toda la rotundidad de la que es capaz (actitud propia de los ignorantes, según Aristóteles), que los que acompañarán a Jesús en el momento de su regreso a la tierra y para derrotar a los gobiernos del mundo e inmediatamente, establecer el reino de Dios en la misma, serán miríadas de “ángeles” y no los miembros de la “iglesia”, entendiéndose por tal definición al conjunto de los “santos” que con él van a reinar (Dan. 7:27) durante el milenio…… de hecho, ya en la misma entradilla del video citado se nos “amenaza” con la siguiente afirmación:

La verdad bíblica de que Jesús viene del cielo con sus ángeles, no con su iglesia, después de 7 años de tribulación.” (Negritas nuestras).

Para empezar, permítannos señalar que hablar de un período de “7 años de tribulación”, lejos de ser una “verdad bíblica”, no es más que una muestra de supina ignorancia en cuanto al relato escritural, cuando no de una terquedad digna de mejor causa; porque desde este blog se le ha explicado hasta la saciedad al personaje en cuestión, que los siete años mencionados y últimos del mundo tal como lo conocemos, son los que conforman la profética “70 semana” de Dan. 9:27 y período de tiempo que se divide en dos partes claramente diferenciadas: tres años y medio para llevar a cabo la gran predicación de Mat. 24:14 y tiempo caracterizado por una relativa calma a nivel global, que permitirá el desarrollo de la misma y según se nos señala en Rev. 7:1-3. Finalizada dicha primera parte de la semana y ya terminada la predicación señalada, inicia y por los restantes tres años y medio la llamada “gran tribulación” (Rev. 7:14), período de tiempo también conocido como “el gran día de la ira de Jehová Dios” (Sof. 1:14-18) y dirigido contra aquellos que habrán despreciado el ofrecimiento divino de someterse a la soberanía de Su reino en manos de Jesucristo, por los siguientes mil años.

Hecha esta aclaración, pasemos ahora al meollo de la cuestión y que tiene que ver con esa supuesta “verdad bíblica”, según el Sr. Olcese, en el sentido de que Cristo en su regreso a la tierra lo hará acompañado con sus “santos ángeles” y no con la “iglesia” o conjunto de aquellos que en su momento identificó como sus “hermanos” (Juan 20:17), por tanto Hijos de Dios y herederos junto a él del gobierno del reino de Dios; para ello, el citado personaje usa el texto inicial de la llamada “parábola de las ovejas y las cabras” (Mat. 25:31) y en el que se lee como sigue:

Cuando el Hijo del hombre llegue en su gloria y todos los ángeles con él, entonces se sentará sobre su glorioso trono.”

Apoyándose en este solo pasaje y olvidándose de que es el contexto el que nos permite poder determinar el sentido correcto de cada porción de las Escrituras, el personaje aludido afirma de forma categórica que Cristo en su regreso a la tierra será acompañado por “ángeles” y no por sus fieles seguidores o “hermanos”, señalando además de forma enfática que no hay en las Escrituras texto bíblico alguno que diga lo contrario y, por ello, retando a que se levante alguien que le demuestre lo contrario…… y haciendo buenas, en su caso, las palabras del genial Aristóteles en el sentido de que “el ignorante afirma” mientras que el sabio “duda y reflexiona”.

Porque haciendo honor a dicha máxima y reconociendo los autores de este blog que “espabilaos”, aquello que se dice “muy espabilaos” tampoco somos, pero que en cuanto a cuestiones bíblicas le damos al Sr. Olcese “sopas con honda” continuamente y ahí está la hemeroteca para comprobarlo, aquí los “miuras españolillos” (que embestimos al primer quite que nos hacen) y siguiendo el consejo “aristotélico”, después de “dudar” acerca de la veracidad de la estrafalaria ocurrencia del personaje en cuestión y de “reflexionar” adecuadamente sobre ello, hemos llegado a la conclusión de que sí existe el pasaje que desmonta la afirmación de ese “genio” de la teología (de hecho existen varios), en el sentido de que los acompañantes de Jesucristo en el momento de su regreso sean “ángeles”, cuando el caso y según el pasaje hallado, es que los que le acompañan en ese momento tan esperado por aquellos que confiamos en las promesas divinas, no son otros que los miembros de la “iglesia” o conjunto de “hermanos” de Cristo que junto a él tienen que reinar y algo que queda perfectamente establecido en el siguiente texto de Rev. 17:14, tomado en esta ocasión de la versión bíblica PDT, por ser una de las que con más claridad expresa la idea:

Pelearán contra el Cordero, pero el Cordero los vencerá porque él es Señor de señores y Rey de reyes. Él los vencerá y los que están con él (copartícipes por tanto, en tan gloriosa victoria) son sus fieles seguidores (no los ángeles), a quienes él mismo eligió y llamó.” (Acotaciones nuestras).

Contundente pasaje este que elimina de raíz la afirmación del Sr. Olcese en el sentido de que son los ángeles los que acompañan a Jesucristo en su regreso a la tierra, pues nada se nos habla en el mismo de la presencia de seres angelicales como figuras protagonistas en ese evento, sino solo de los “seguidores” de Cristo y que en su momento él mismo “eligió”…… y por tanto, repetimos, texto contundente que elimina la “gansada” en la que ha incurrido dicho personaje. Pero como ustedes saben, lo que caracteriza a los autores de este blog es que no somos partidarios de que sea un solo texto el que determine el sentido de una idea o planteamiento y lo que nos ha llevado a continuar investigando para dar más soporte a nuestra teoría, acerca de quiénes son los que acompañan al Hijo de Dios en su regreso a la tierra; y dicha investigación pasa por analizar tres puntos esenciales de la cuestión: primero, qué es una parábola; segundo, cual es, el significado del término “ángel” y ya, en tercer lugar, cuando y para hacer qué regresa Jesucristo a la tierra…… y dado que el Sr. Olcese para sostener su planteamiento, se ha apoyado en un texto que forma parte de una parábola, veamos por tanto en primer lugar qué se entiende por una “parábola” y que según aquellos que saben de la materia, es algo parecido a esto:

Una “parábola” es una comparación o símil, una narración corta, generalmente ficticia, de la que se puede obtener una verdad moral o espiritual.”

De ello se deduce, por tanto, que una parábola es un todo indivisible y de la que no se puede aislar un texto concreto para demostrar algo y como se ha hecho en el caso que nos ocupa (máxime cuando estamos ante un relato ficticio o figurado, luego nada que tenga que ver con hechos reales), sino que tiene que ser tomada en su conjunto y ver que enseñanza o moraleja nos transmite…… en este caso, de la “parábola de las ovejas y las cabras” la enseñanza focal que se nos pretende transmitir, no es quién acompaña a Jesucristo en su regreso, sino la de que solo aquellos que colaboren con esos “hermanos más pequeños” del “rey” mencionado en la misma, son los que entrarán al reino de Dios; expuesto este primer punto, pasemos al segundo y que tiene que ver con el significado del término “ángel”.

A este respecto ya hay “más tela que cortar”, pues tanto el término hebreo mal·ʼákj como el griego ág·gue·los y que aparecen en conjunto unas cuatrocientas veces en las Escrituras, significan literalmente “mensajero”: cuando el mensajero referido se entiende que es un espíritu, los traductores bíblicos suelen verter el término como “ángel”, mientras que si es obvio que se trata de una criatura humana y para señalar la distinción, lo transcriben como “mensajero”. No obstante esta no es una regla fija, pues en Revelación o Apocalipsis, libro lleno de simbolismos, algunas de las referencias a “ángeles” vemos que se dirigen también a criaturas humanas, cuando en dicho libro y en sus capítulos 2 y 3 se alude a los dirigentes humanos de las distintas iglesias cristianas del I siglo, como “al ángel de la congregación que está en…”; y dado que aquellas iglesias estaban dirigidas por personas “ungidas” o Hijos de Dios y destinadas a reinar con Cristo, bien se les podría aplicar a estas el término “ángel” (como veremos más adelante) y que, repetimos, significa “mensajero”.

No abandonando esta línea argumental, señalar que están aquellos que pensando como el Sr. Olcese en el sentido que serán “ángeles” los que acompañarán a Jesucristo en su regreso a la tierra, complementan el pasaje de Mat. 25:31 usado por el personaje en cuestión, con el de Mat. 24:31 y que transcribimos de la versión TLA, por su sencillez:

Y enviaré por todo el mundo a mis ángeles con una gran trompeta (entiéndase como gran repercusión mundial), para que reúnan a mis seguidores.” (Acotación nuestra).

Con lo cual estamos en lo mismo, pues este evento se corresponde al momento en que se lleva a cabo la gran predicación anunciada por Jesús en Mat. 24:14 y llevada a cabo, no por “ángeles”, sino por seres humanos como son los “dos testigos” de Rev. 11:3 y que mediante su labor, recogen de toda la tierra a los verdaderos seguidores de Cristo y que, a diferencia de ellos, no tenemos nada que ver con el participar en el gobierno del reino; recordemos que en la “parábola de las ovejas y las cabras” a esas personas recogidas, se las premia por lo que han hecho a favor de otros personajes y a los que Jesucristo llama “mis hermanos más pequeños”, por lo que queda claro que esas personas no pueden ser parte de ellos. En definitiva y enfatizando la idea, dado que dicha labor de reunir a los fieles seguidores de Jesús que estamos esperando su venida, es llevada a cabo por hombres, en definitiva, seres humanos (el resto “ungido” por aparecer e identificado como los “dos testigos”), resulta que de nuevo nos encontramos ante otro pasaje mal entendido y peor aplicado, por culpa de decir lo primero que se nos ocurre a simple vista, sin tomar en cuenta el contexto bíblico y que es el que marca la pauta.

No podemos pasar por alto dos circunstancias que podrían ayudar a aclarar esta cuestión relacionada con Mat. 24:31 y 25:31, entre otros: la primera tiene que ver con el hecho de que lo que leemos hoy en nuestras actuales biblias, no es más que el fruto de copias, hechas de otras copias, de las miles de copias de la primeras copias que se hicieron de los texto originales…… y la mayoría de ellas ejecutadas a mano (la imprenta no se inventó hasta el siglo XV) por personas, fundamentalmente monjes de monasterios, que en su inmensa mayoría no sabían ni leer ni escribir, aunque eso sí, eran habilidosos copiando signos o letras; luego esas personas copiaban lo que se les ponía enfrente, pero sin saber lo que decía y lo que aumentaba el riesgo de error. Sumémosle a ello que dicho trabajo era muy costoso y por ello caro, lo que hacía que solo los poderosos pudieran encargar dichas copias…… y claro, aprovechando la ignorancia de esos amanuenses, estos poderosos y que “casualmente” eran los líderes religiosos del momento que dominaban el cotarro (en definitiva, la Iglesia Católica), podían rectificar textos a su antojo y conveniencia; ahí tenemos, por ejemplo, el tema de la “Trinidad” sostenido sobre textos evidentemente adulterados.

Porque si en esos pasajes citados, en lugar del término “ángel” se hubiera usado el sinónimo “mensajero”, el significado del pasaje habría cambiado radicalmente; por ello consideramos un puro disparate, el cifrar todo el soporte de una idea en la literalidad de un solo pasaje (cuando en realidad solo usando un sinónimo, se puede cambiar toda le idea expresada en el mismo) y que es lo que ha hecho el ignorante del Sr. Olcese, pues desconocemos que es lo que realmente se decía en el manuscrito original; lo que nos obliga a ser muy cautelosos y echar mano constantemente del contexto escritural, siempre que queramos sostener determinado planteamiento con un mínimo de rigor. Y es que en un libro como el de Revelación o Apocalipsis, lleno de simbolismos, tenemos que tener mucho cuidado con lo que es simbólico y diferenciarlo de lo que es literal; por lo que el consejo es que cuando en dicho libro encontramos la palabra “ángel”, la sustituyamos por el sinónimo “mensajero” (pauta a seguir en el resto de las Escrituras) y dejando que sea el contexto el que nos indique si se trata de un ser celestial o de uno terrenal…… o sea y para entendernos: no dejar que sean otros los que nos interpreten las Escrituras a su conveniencia y por no tomarnos la “molestia” de hacerlo nosotros, sencillamente porque es más cómodo; veamos un pequeño ejemplo de la idea que queremos transmitirles, usando dos pasajes en los que sustituiremos el término “ángel” que aparece en los mismos, por su sinónimo “mensajero” y verán lo fácil que es:

Una revelación por Jesucristo, que Dios le dio, para mostrar a sus esclavos las cosas que tienen que suceder dentro de poco. Y él (Jesucristo) envió a su mensajero y mediante este la presentó en señales a su esclavo Juan.” (Rev. 1:1). (Acotación nuestra).

Es obvio que en este caso estamos hablando de un “mensajero” celestial, por tanto de un ser “angélico” que transmite un mensaje a un hombre; pero veamos ahora la parte contraria, en este otro pasaje:

Al mensajero de la congregación que está en Éfeso escribe: Estas son las cosas que dice el que tiene las siete estrellas en su mano derecha, el que anda en medio de los siete candelabros de oro: 2 ”Conozco tus hechos, tu labor y aguante y que no puedes soportar a hombres malos y que pusiste a prueba a los que dicen ser apóstoles, pero no lo son y los hallaste mentirosos. 3 También estás mostrando aguante y has soportado por causa de mi nombre y no te has cansado”.” (Rev. 3:1-3).

En este caso estamos ante un “mensajero” terrenal, por tanto de un hombre, pues ningún “ángel” como tal ha gobernado nunca en congregación humana alguna; además, que el contexto nos habla de dificultades por las que los ángeles no pasan, pero sí los hombres…… tan fácil y sencillo como esto. Sin embargo, si en ambos pasajes usamos la expresión “ángel” que aparece en las biblias actuales, la cosa se presta a confusión porque partimos de una idea preconcebida, pues así se nos ha inculcado, de lo que es un “ángel”…… y que es lo que ocurre en los pasajes tomados como referentes del tema, eso es, Mat. 24:31 y 25:31, que inducen a muchos a tener una idea equivocada del verdadero significado del mensaje.

La segunda circunstancia y ya como un hipotético asunto de lógica, tiene que ver con el hecho de que cuando esas personas fieles seguidoras de Jesucristo sean resucitadas y dotadas de la inmortalidad, tendrán más de seres sobrenaturales (o de esencia divina al igual que los ángeles, aunque infinitamente más poderosos por ser Hijos de Dios) que de hombres y según entendemos por el concepto “hombre”…… y dado que Jesús sí sabía esto, tampoco es descartable (y entiendan que estamos conjeturando) que pudiera haber hecho usado la expresión “ángeles” tal como la leemos hoy en día, solo con el propósito de dar a entender a sus seguidores, más o menos de forma aproximada y entendible para ellos, la condición divina que alcanzarían si le continuaban siendo fieles y no, obviamente, con la intención de hacer de los ángeles los protagonistas del asunto y que es la idea que se nos ha ido transmitido a través del tiempo, merced a los intereses de los primeros traductores de los manuscritos originales, pero idea que “se da de bofetadas” con el contexto escritural y que es el que en todo momento debe prevalecer.

Establecidas estas dos premisas, pasemos a la tercera cuestión y que tiene que ver con el cuándo regresa Jesucristo a la tierra y para hacer qué…… en cuanto al “cuándo”, tenemos que considerar un par de textos que nos aclaran el tema y siendo el primero de ellos, 1 Tes. 4:15-17 y en dónde se lee como sigue:

Porque esto les decimos por palabra de Jehová: que nosotros los vivientes que sobrevivamos hasta la presencia del Señor, no precederemos de ninguna manera a los que se han dormido en la muerte; 16 porque el Señor mismo descenderá del cielo con una llamada imperativa, con voz de arcángel y con trompeta de Dios y los que están muertos en unión con Cristo se levantarán primero. 17 Después nosotros los vivientes que sobrevivamos seremos arrebatados, juntamente con ellos, en nubes al encuentro (saldrán a recibirlo) del Señor en el aire; y así siempre estaremos con el Señor (no siempre “en el aire”, sino siempre “a su lado”…… y lo aclaramos, por aquello de los malos entendidos).” (Acotaciones nuestras).

De lo que aquí se nos está hablando, es del momento en que se produce la llamada “primera” resurrección (Rev. 20:6) y como consecuencia directa e inmediata del regreso de Cristo a la tierra; pero como dicho dato tampoco nos aclara el “cuando” que intentamos averiguar, no tenemos más remedio que continuar buscando otro pasaje que complementando al anterior, nos indique el momento en que se produce dicha “primera” resurrección y, hete aquí, que encontramos dicha información en la porción bíblica de Rev. 11:3-12 y en donde se nos muestra el período temporal en el que se produce el reencuentro “en el aire” de un Jesucristo ya de regreso a la tierra, con el completo de sus “hermanos” (Juan 20:17) que acaban de ser levantados en esa “primera” resurrección…… pero porción bíblica de la que solo transcribiremos los textos más representativos y por aquello de abreviar:

Y haré que mis dos testigos profeticen mil doscientos sesenta días vestidos de saco”. (……) 7 Y cuando hayan terminado de dar su testimonio (eso es, finalizados ya los 1.260 días), la bestia salvaje que asciende del abismo hará guerra contra ellos y los vencerá y los matará. (……) 11 Y después de los tres días y medio, espíritu de vida procedente de Dios entró en ellos y se pusieron de pie (instante preciso en el que se produce la “primera” resurrección y en la que participan solo aquellos que tiene que reinar con Cristo) y gran temor cayó sobre los que los contemplaban. 12 Y oyeron una voz fuerte procedente del cielo decirles: “Suban acá (a recibir a Cristo). Y subieron al cielo en la nube y sus enemigos los contemplaron.” (Acotaciones nuestras).

Dicho lo cual, pasemos a analizar lo leído: los “dos testigos” aparecen simultáneamente con el personaje “anticristo” y evento con el que inicia la profética “semana 70” de Dan. 9:27 y últimos siete años del mundo como lo contemplamos; luego si su labor se extiende por “1.260 días” o tres años y medio (la mitad de dicha “semana 70”), al final de los cuales son asesinados por “la bestia” o imperio mundial dirigido por el “anticristo” y tres días y medio después, son resucitados simultáneamente con los Pedro, Juan, Pablo y compañía…… blanco y en botella: Jesucristo regresa vencida ya la primera mitad de esa “semana 70”, pues recuerden que hemos comentado que la “primera” resurrección y que es de lo que estamos hablando, es consecuencia directa e inmediata del regreso de éste a la tierra.

Averiguado ya el “cuando”, centrémonos ahora en la segunda cuestión y que tiene que ver con el “qué”, o dicho de otra manera, cuál va a ser y siempre según las Escrituras, el próximo movimiento del Hijo de Dios en su calidad de rey nombrado por el Altísimo (el primero habría sido el resucitar a sus leales seguidores con la condición de inmortales reyes y sacerdotes) y teniendo en cuenta que los tres años y medio restantes son los destinados a la “gran tribulación”, dirigida contra todos aquellos que no hayan aceptado el someterse a la soberanía divina…… y lo que las Escrituras nos dicen al respecto, es lo siguiente:

Y vi el cielo abierto y, ¡miren!, un caballo blanco. Y el que iba sentado sobre él se llama Fiel y Verdadero y juzga y se ocupa en guerrear con justicia. 12 Sus ojos son una llama de fuego y sobre su cabeza hay muchas diademas. Tiene un nombre escrito que nadie conoce sino él mismo 13 y está vestido de una prenda de vestir exterior rociada de sangre y el nombre con que se le llama es La Palabra de Dios. 14 También, los ejércitos que estaban en el cielo le seguían en caballos blancos y estaban vestidos de lino fino, blanco y limpio. 15 Y de su boca sale una aguda espada larga, para que hiera con ella a las naciones y las pastoreará con vara de hierro. Pisa también el lagar de vino de la cólera de la ira de Dios el Todopoderoso. 16 Y sobre su prenda de vestir exterior, aun sobre su muslo, tiene un nombre escrito: Rey de reyes y Señor de señores.” (Rev. 19:11-16).

Luego tenemos que el segundo movimiento de Cristo es el “guerrear” contra las “naciones” que se le oponen y destruirlas, tal como se destruye una vasija de barro hasta reducirla a simple polvo (ver Sal. 2)…… y aquí es donde entramos el punto que nos interesa, porque ¿quiénes componen, ese ejército celestial que le acompaña en su justo guerrear? ¿Los ángeles…… o los miembros de su “iglesia” que tienen que reinar con él? Es cierto que lo que parece indicarnos el pasaje leído con la expresión “los ejércitos que estaban en el cielo”, es que serán los ángeles los que acompañarán a Jesucristo y ante lo que el “ignorante” y según la máxima de Aristóteles, rápidamente convendría que ello es así y eso es lo que ha hecho el Sr. Olcese…… pero el “sabio” duda de semejante posibilidad, pues se contradice con el contexto escritural y por lo que “reflexiona” para ver el porqué de las cosas y que es lo que hemos hecho los autores de este blog; y siendo que lo que proféticamente nos dicen las Escrituras, acerca de este episodio bélico, es esto:

Y Jehová (representado por la persona de Jesucristo) ciertamente saldrá y guerreará contra aquellas naciones como en el día de su guerrear (en referencia a 2 Crón. 20:15), en el día de pelea. 4 Y sus pies realmente se plantarán en aquel día sobre la montaña de los olivos, que está enfrente de Jerusalén, al este; y la montaña de los olivos tendrá que partirse por en medio, desde el naciente y hacia el oeste. Habrá un valle muy grande; y la mitad de la montaña realmente será movida hacia el norte y la mitad de ella hacia el sur. 5 Y ustedes ciertamente huirán al valle de mis montañas; porque el valle de las montañas llegará hasta Azel misma. Y ustedes tendrán que huir, tal como huyeron debido al temblor de tierra en los días de Uzías el rey de Judá. Y Jehová mi Dios ciertamente vendrá (regreso de Jesucristo) y con él estarán todos los santos (o “fieles”, según otras versiones y no los “ángeles”).” (Zac. 14:3-5). (Acotaciones nuestras).

Luego ya tenemos que en este pasaje profético para nada se nos habla de “ángeles” como acompañantes de Cristo en su cruzada en la tierra, sino de los “santos” y término que como se ve en la profecía de Daniel y en todas las ocasiones que se usa en el NT, aplica exclusivamente a los fieles seguidores de Cristo; que no se nos habla de “ángeles”, queda corroborado por lo que se lee en Rev. 17:14 y texto que ya hemos considerado en la versión PDT, pero que ahora lo haremos en la RV 1960 y por ser esta la que usa ese “genio” de la teología llamado Apologista Mario Olcese, por lo que no tiene excusa que justifique su tremenda incapacidad para entender siquiera aquello que lee:

Pelearán contra el Cordero (las naciones con sus reyes al frente) y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él (en dicha batalla, lógicamente) son llamados y elegidos y fieles.” (Acotaciones nuestras).

Y estando de acuerdo en que los ángeles también pueden ser “fieles”, lo que no son, obviamente, es “llamados” y “elegidos” por Jesucristo…… esto lo fueron los apóstoles y todos aquellos que siguieron a estos, por lo que queda meridianamente claro que los personajes que acompañan a Cristo en su justo guerrear, no son otros que los resucitados Pedro, Juan, Pablo, Felipe, Timoteo y tantísimos otros fieles del I siglo, junto a los “dos testigos”, resto o remanente “ungido” aún por aparecer y a los que en la profecía de Daniel se les identifica, repetimos, como “los santos del Supremo” (o del “Altísimo”, según versiones) y que han de reinar con Cristo por los mil años. Pero en nuestro deseo de asegurarnos que lo que decimos es cierto, en el sentido de que los ángeles como tal, no tienen nada que ver con esa “fiesta” a ocurrir en la tierra y como no quedamos plenamente convencidos con lo averiguado hasta el momento, continuamos aplicando la máxima “aristotélica”, eso es, el continuar “reflexionando” sobre el tema, hasta que nos apareció el pasaje que vamos a leer a continuación y que parece redondear la cuestión, pues descarta la posibilidad de que los “ángeles” tengan protagonismo alguno en el regreso de Cristo a la tierra y en la “limpia” que va a llevar a cabo sobre esta…… vean el pasaje en cuestión:

Por su parte, el Dios que da paz aplastará a Satanás bajo los pies de ustedes en breve. Que la bondad inmerecida de nuestro Señor Jesús esté con ustedes.” (Rom. 16:20).

Noten que ahí no dice bajo los pies “de los ángeles” sino bajo los pies de los fieles seguidores de Cristo; pero no convencidos aún del todo (puntillosos que somos los “nenes”), continuamos con nuestras pesquisas hasta que nos topamos con unas palabras del apóstol Pablo, que también contribuyen a esclarecer el tema y que se hallan en Efe. 6:11-13:

Pónganse la armadura completa que proviene de Dios para que puedan estar firmes contra las maquinaciones del Diablo; 12 porque tenemos una lucha, no contra sangre y carne, sino contra los gobiernos, contra las autoridades, contra los gobernantes mundiales de esta oscuridad, contra las fuerzas espirituales inicuas en los lugares celestiales.”

De nuevo notamos algo significativo: la mencionada lucha no la tenían los “ángeles”, sino esos seguidores fieles de Jesucristo y lucha en la que aparentemente Satanás salió vencedor en un primer “round”, al conseguir arrebatarles la vida; pero falta por jugar la segunda mitad del partido y que es la que se va a dilucidar en el período de la “gran tribulación” de los días finales…… y esa revancha, los “llamados, elegidos y fieles” de Jesucristo, no la pueden dejar en manos de ángeles. Pero es que además y en línea con nuestra propuesta, tenemos un pasaje casi olvidado y medio suelto por ahí, que es del todo explícito sobre el particular:

Estos son los que no se contaminaron con mujeres; de hecho, son vírgenes. Estos son los que van siguiendo al Cordero no importa adónde vaya. Estos fueron comprados de entre la humanidad como primicias para Dios y para el Cordero.” (Rev. 14:4).

Luego si Cristo viene a derrotar a los gobiernos humanos dirigidos por Satanás y apresar a este por mil años (Rev. 20:1-3), es solo lógico pensar que estarán también a su lado en ese crítico momento; por lo que todo lo considerado hasta el momento, apunta a que Jesucristo regresará comandando a sus 144.000 hermanos y no a miríadas de “ángeles”, porque ¿sería razonable que en un momento tan decisivo de la historia de la humanidad, Jesucristo regresara acompañado por “ángeles” y esos prominentes personajes se quedaran en la “grada”, viendo el partido como meros espectadores? Entendemos que no, primero, porque de ser así, las palabras que acabamos de leer no se cumplirían y, en segundo lugar, por lo que vamos a leer a continuación en otro pasaje también olvidado por ahí y que tiene que ver con una promesa que hizo Jesucristo con relación a su segunda venida:

Y al que venza y observe mis hechos hasta el fin, le daré autoridad sobre las naciones 27 y pastoreará a la gente con vara de hierro, de modo que serán hechos pedazos como vasos de barro, como lo que he recibido de mi Padre.”

Dicho en “román paladino”, que cuando Jesucristo regrese a poner “firmes al personal” y a dar “estopa” a diestro y siniestro (destrozar a las naciones rebeldes a su soberanía), a su lado para ayudarle estarán los 144.000 “que han vencido” y no los “ángeles”. Y es que ellos solos se bastan y sobran para reducir a escombros el diabólico imperio del mal montado por Satanás, tanto en el ámbito espiritual, como en el material; al respecto podríamos añadir y por aquello de enfatizar la cosa, que uno solo de esos excelsos personajes tiene más gloria y poder que todos los ángeles juntos, pues mientras ellos son “Hijos” de Dios, los ángeles solo son “creación” de Dios…… de ahí que se nos diga, que tan encumbrados personajes “juzgarán a ángeles” (1 Cor. 6:3). Es cierto que alguien podría pensar que poco importa con quién venga acompañado Jesucristo, si la conclusión del asunto es la misma, eso es, que “no importa el color del gato, lo importante es que cace ratones”…… solo hay un “pero” a tal forma de pensar, que tiene que ver con el siguiente pasaje:

Esto es excelente y acepto a vista de nuestro Salvador, Dios, 4 cuya voluntad es que hombres de toda clase se salven y lleguen a un conocimiento exacto de la verdad.” (1 Tim. 2:3-4).

Y como el creer que Jesucristo regresa acompañado de los “ángeles”, puede ser cualquier cosa, menos el tener un conocimiento exacto o pleno de “la verdad”, entendemos que lo que uno estaría haciendo en tal caso es violar de forma flagrante la “voluntad” divina. Por lo que los autores de este blog, nos tomamos muy en serio el tener en cuenta la voluntad de Dios, pues entendemos que la misma, por venir de Quién viene, tiene rango de mandato y lo que nos mueve a apresuramos en investigar aquello que con respecto de Su Palabra nos suena mal y a compartirlo con otros a través de este blog, para que no se nos impute responsabilidad alguna (Ezeq. 3:17-21)…… ya lo que cada uno haga con dicha información, es asunto suyo, pues cada uno puede hacer “de su capa un sayo”; pero en todo caso y por aquello de parafrasear a Pablo, nosotros queremos estar “limpios de la sangre de todo hombre” (Hech. 20:26), pues hemos advertido de la situación.

Luego resumiendo y por aquello de ir terminando, no solo le hemos mostrado a ese “genio” de la teología llamado Apologista Mario Olcese, que sí existen numerosos textos que prueban que Jesucristo regresa a la tierra acompañado, no por ángeles, sino por los miembros de su congregación de seguidores fieles o “iglesia” y por emplear la misma terminología del personaje en cuestión, sino que además se lo hemos demostrado con argumentos contextuales y que es como se debe de hacer. En todo caso, la conclusión del asunto y todo considerado, es que de nuevo nos encontramos ante otro “patinazo” del personaje en cuestión, que como sexador de pollos quizás tenga futuro, pero que como teólogo tiene menos recorrido que un “chupa-chups” en la puerta de un colegio; lo cual no le impide, eso sí, hacer tajantes afirmaciones del todo disparatadas y apoyándose para ello en solitarios textos y encima, mal interpretados…… y es que ya lo dijo Aristóteles: “El ignorante afirma, el sabio duda y reflexiona”.

MABEL


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