martes, 7 de julio de 2015

El “evangelio del reino”: ¿Un mensaje lineal que haya permanecido hasta nuestros días…… o más bien un compendio de “tres” mensajes distintos, para distintos momentos?


Sí, sí, ya sabemos que a algunos y ante semejante planteamiento se les habrán puesto los pelos como escarpias, fundamentalmente a toda esa ingente recua de supuestos “continuadores” de la obra de predicación del “evangelio del reino” anunciado por Jesús y que tienen la desfachatez de declararse a sí mismos “ungidos” o Hijos de Dios, por lo tanto herederos con este del reino milenario en calidad de inmortales reyes y sacerdotes (Rev. 20:6)…… y “personajillos” de los que les hablaremos en un momento. Pero volviendo a lo que íbamos, sí les adelantamos que para entender lo que vamos a explicar en defensa de nuestra idea y que no tiene más pretensión, que la de ahondar un poco más en ese complejo tema acerca de una actual predicación del “evangelio” salvador que predicó Jesús y que como mínimo suena raro (nada en las Escrituras sugiere tal cosa), hay que tener un punto perfectamente asimilado: el término “evangelio” no significa más que “buena nueva” o “buena noticia” y por lo que no hay que hacer de esa expresión algo místico u objeto de reverencia alguna; por lo que de ahora en adelante y para que tengan una nueva perspectiva del contenido escritural, sustituiremos el término “evangelio” por la expresión “buena noticia” y verán cómo cambian las cosas.

Entonces y partiendo de ese supuesto que queremos plantear, tendríamos que Jesús lo que vino a hacer es dar una buena noticia al “personal” y que tenía que ver, con la primera de tres buenas nuevas o fracciones en las que se puede subdividir la buena noticia o “evangelio” del reino de Dios tomada como un todo y a las que hacemos referencia en el titular de este escrito; buena noticia, la dada por Jesús, que estaba directamente relacionada con algo que se le había prometido al pueblo judío siglos atrás:

“… “Y ahora, si ustedes obedecen estrictamente mi voz y verdaderamente guardan mi pacto, entonces ciertamente llegarán a ser mi propiedad especial de entre todos los demás pueblos, porque toda la tierra me pertenece a mí. 6 Y ustedes mismos llegarán a ser para mí un reino de sacerdotes y una nación santa”. Estas son las palabras que has de decir a los hijos de Israel”.” (Éxo. 19:5-6).

Entonces la “buena noticia” que Jesús fue enviado a dar al pueblo judío, tenía que ver con el hecho de que esa promesa hecha siglos antes a sus antepasados en las llanuras del desierto del Sinaí, había llegado ya al momento crítico de su cumplimiento, pues por fin había aparecido el sucesor legal al trono del rey David en la persona de Jesús y con lo que dicha promesa empezaba a tomar cuerpo…… pues si ya había rey, es obvio que también habría reino:

Pues bien, cuando se acercaron a Jerusalén y llegaron a Betfagué en el monte de los Olivos, entonces Jesús envió a dos discípulos, 2 diciéndoles: “Pónganse en camino a la aldea que está a su vista y en seguida hallarán un asna atada y un pollino con ella; desátenlos y tráiganmelos. 3 Y si alguien les dice algo, tienen que decir: “El Señor los necesita’”. Con eso él los enviará inmediatamente”.

“Esto verdaderamente se efectuó para que se cumpliera lo que se había hablado mediante el profeta, que dijo: 5 “Digan a la hija de Sión: ¡Mira! Tu Rey viene a ti, de genio apacible y montado sobre un asno, sí, sobre un pollino, prole de una bestia de carga”.

6 De modo que los discípulos se pusieron en camino e hicieron exactamente como les había ordenado Jesús. 7 Y trajeron la asna y su pollino, pusieron sobre estos las prendas de vestir exteriores de ellos y él se sentó sobre estas. 8 La mayor parte de la muchedumbre tendió sus prendas de vestir exteriores en el camino, mientras otros se pusieron a cortar ramas de los árboles y a tenderlas por el camino (forma característica con la que en Jerusalén se proclamaba y daba la bienvenida al nuevo rey de Israel). 9 En cuanto a las muchedumbres, los que iban delante de él y los que seguían, clamaban: “¡Salva, rogamos, al hijo (o descendiente) de David! ¡Bendito es el que viene en el nombre de Jehová! ¡Sálvalo, rogamos, en las alturas!”.” (Mat. 21:4-5). (Acotaciones nuestras).

Y este era el que podríamos considerar como el primero de esos tres distintos mensajes en que estaba fraccionada la buena noticia del reino de Dios y que a nuestro entender, conforman como un todo aquello que se entiende como la buena nueva anunciada al mundo: en este caso, se anunciaba que el momento del cumplimiento de esa promesa dada en Sinaí había llegado y con ello, un futuro de esperanza para la humanidad…… y a anunciar esta esperanzadora noticia, es a lo que fue enviado Jesús:

Pero él les dijo: “También a otras ciudades tengo que declarar las buenas nuevas del reino de Dios, porque para esto fui enviado.” (Luc. 4:43).

Pero esta buena noticia se podría considerar que llegó a su conclusión con la muerte y resurrección del Hijo de Dios, circunstancia que abrió el camino para la difusión del segundo mensaje o buena noticia que, aunque muy relacionada con la anterior, tenía ya sin embargo una connotación totalmente distinta. Porque tenemos que notar que los apóstoles ya no fueron enviados a anunciar la llegada del tiempo del cumplimiento de esa promesa hecha siglos atrás a sus antepasados en Sinaí, en el sentido de que Jehová sacaría de entre ellos “un pueblo para Su nombre” (Hech. 15:14) y que eso ya lo había hecho Jesús, sino a anunciar la buena noticia de que Jehová ya había empezado a “recolectar” o tomar de entre el pueblo de Israel, a aquellos que en conjunto conformarían ese reino de sacerdotes y nación santa anunciados, algo de lo que ellos mismos eran el máximo exponente y por ello, el mejor reclamo. Pero circunstancia que no se sustanció, sino hasta después de que el Hijo de Dios hubiera sido elevado a los cielos y concretada en el Pentecostés de 33 E.C., cuando ya se hizo realidad la toma expresa o selección de los primeros miembros de aquellos que tenían que conformar ese conjunto de reyes y sacerdotes que junto a Cristo tenían que gobernar y en armonía con la promesa recibida siglos antes, al ser derramado sobre los apóstoles el espíritu santo de adopción como Hijos de Dios (condición indispensable para poder heredar el reino de Dios en calidad de gobernante del mismo) y con ello, los poderes que eran consustanciales con dicha condición…… ese era el “nuevo” mensaje que a partir de ese mismo momento y como “buena noticia” tenían que dar los apóstoles; ello parece quedar confirmado, por una palabras que fueron dichas con respecto de estos por el mismo Jesús:

Hago petición, no respecto a estos (sus apóstoles) solamente, sino también respecto a los que pongan fe en mí mediante la palabra de ellos.” (Juan 17:20). (Acotación nuestra).

¿Y qué mensaje se transmitía mediante esa “palabra de ellos? Pues la buena noticia de que las personas que ejercieran fe en la buena nueva que ellos les transmitían, no solo mediante palabra, sino también mediante las obras poderosas que les eran permitidas llevar a cabo (Mat. 10:7), también adquirirían la condición de Hijos de Dios que ellos mismos ostentaban y por tanto, miembros de pleno derecho de ese “reino de sacerdotes y nación santa” (Éxo. 19:6) que acompañaría a Cristo en su gobernar. Aclarar que el tiempo en que esta oferta se mantuvo en pie, abarcó desde el momento en que los apóstoles recibieron la condición de Hijos de Dios, hasta el momento en que murió el últimos de ellos (Juan, sobe el 99 E.C.) y período conocido como “el tiempo de la gracia”, eso es, el tiempo en el que el hombre tuvo a su alcance el poder optar a alcanzar la condición de Hijo de Dios…… por lo que dicho “período de gracia” y contrario a lo que sostienen la mayoría de los teólogos, predicadores, pastores, ancianos o ministros de las distintas iglesias de la cristiandad actuales (algo tienen que “inventarse” para mantener abierto el “chiringuito”) en el sentido de que ha permanecido accesible hasta nuestros días y de ahí, tanto “ungido” suelto por estos lares, cuando la realidad es que dicha posibilidad finalizó en el mismo momento de la desaparición de los apóstoles y que como veremos a continuación, eran los únicos que podían transmitir dicha condición de Hijo de Dios a otros.

Porque, lo que es cierto y como acabamos de señalar, es que con la muerte del último apóstol se acabó el poder bautizar en espíritu santo y con ello el poder transmitir la condición de Hijo de Dios a otros, pues solo estos estaban autorizados para ello y bautismo que se llevaba a cabo mediante la figura ritual de la imposición de manos…… y a la que seguía de forma inmediata, la capacidad por parte del que se había sometido a dicha imposición de manos, de poder llevar a cabo las obras poderosas que le eran consustanciales a esa nueva condición de Hijo de Dios y que hacían las veces de “credencial” o de “tarjeta de presentación”, en aquellos enviados por Jehová Dios para representarle:

“…… y todos se llenaron de espíritu santo y comenzaron a hablar en lenguas diferentes, así como el espíritu les concedía expresarse.” (Hech. 2:4).

Y cuando Pablo les impuso las manos, vino sobre ellos el espíritu santo y empezaron a hablar en lenguas y a profetizar.” (Hech. 19:6).

Sin embargo, la cuestión era que aquellos que recibieron de manos de los apóstoles dicho espíritu santo de adopción, eso es, que no lo recibieron directamente de Jesucristo como fue en el caso de los apóstoles, si bien podían llevar a cabo obras poderosas parecidas a las de los apóstoles (Hech. 6:8; 8:5-7), lo que ya no podían era transmitir dicha condición de Hijos de Dios a otros y por lo que con aquellos que lo habían recibido directamente de los apóstoles, se acababa la “saga” de esos poderosos personajes de sobre la tierra…… luego es obvio que en el momento de desaparecer los apóstoles, llegó también a su término ese período “de gracia”, pues ya a partir de ese momento ningún otro ser humano podría, mediante su esfuerzo personal, acceder a la condición de Hijo de Dios. Que ello es como se lo contamos, queda claro en el capítulo ocho de Hechos de los Apóstoles en donde se nos narran las peripecias de un tal Felipe (y que junto a otros, había recibido de los apóstoles mediante imposición de manos, la condición de Hijo de Dios y según se nos narra en Hech. 6:5-6), que asombraba al “personal” en la zona de Samaria por las grandes señales que ejecutaba…… pero que sin embargo, precisó de la directa intervención de los apóstoles para que aquellos samaritanos que le habían creído en su predicción y bautizado en agua en el nombre de Jesucristo , pudieran ser también bautizados (nada que ver un bautismo con el otro) con el espíritu santo de adopción como Hijos de Dios; pero veamos cómo nos cuentan las Escrituras el suceso en cuestión:

No obstante, los que habían sido esparcidos iban por la tierra declarando las buenas nuevas de la palabra. 5 Felipe, uno de estos, bajó a la ciudad de Samaria y se puso a predicarles al Cristo. 6 Las muchedumbres prestaban atención de común acuerdo a las cosas que Felipe decía, mientras escuchaban y miraban las señales que él ejecutaba. 7 Porque había muchos que tenían espíritus inmundos y estos clamaban con voz fuerte y salían. Además, muchos paralíticos y cojos fueron curados. 8 De modo que llegó a haber mucho gozo en aquella ciudad.

9 Ahora bien, en la ciudad había cierto varón, Simón por nombre, que, antes de esto, había estado practicando artes mágicas y asombrando a la nación de Samaria, mientras decía que él mismo era alguien grande. 10 Y todos ellos, desde el menor hasta el mayor, le prestaban atención y decían: “Este hombre es el Poder de Dios, que puede llamarse Grande”. 11 De modo que le prestaban atención porque los había asombrado durante mucho tiempo con sus artes mágicas. 12 Pero cuando creyeron a Felipe, que estaba declarando las buenas nuevas del reino de Dios y del nombre de Jesucristo, procedieron a bautizarse, tanto varones como mujeres. 13 Simón mismo también se hizo creyente y, después de bautizarse, atendía constantemente a Felipe; y quedaba asombrado al contemplar las señales y grandes obras poderosas que se efectuaban (por medio de Felipe).

14 Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había aceptado la palabra de Dios, les despacharon a Pedro y a Juan; 15 y estos bajaron y oraron para que recibieran espíritu santo. 16 Porque todavía no había caído sobre ninguno de ellos, sino que solo habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús. 17 Entonces se pusieron a imponerles las manos y ellos empezaron a recibir espíritu santo.” (Hech. 8:4-17). (Acotación nuestra).

Luego no fue sino hasta después de que los apóstoles actuaran y según el verso 17, que esas personas empezaron a desarrollar los poderes inherentes a la condición de Hijo de Dios y muestra evidente de que Jehová Dios, mediante Jesucristo, les había concedido dicho reconocimiento…… repetimos: la prueba “del algodón” en el sentido de que uno pasaba a ostentar la condición de Hijo de Dios, no quedaba restringida a esa pública imposición de manos en sí misma, sino a la inmediata capacidad de la persona envuelta en el asunto para poder desarrollar acciones alejadas del alcance del común de los mortales, como pudieran ser el sanar enfermos, restaurar ciegos, hablar en lenguas, expulsar demonios, etc. Y que eso, es decir, el transmitir dicha condición de Hijo de Dios a uno mediante el ritual de la imposición de manos (el ritual era lo de menos, pues no era más que eso, un ritual o escenificación pública de algo que se demandaba de Dios, sino la autoridad concedida divinamente a la persona que imponía las manos era la que actuaba sobre la persona que recibía dicha imposición), se producía sobre aquellos que cifraban fe en los razonados argumentos de esos enviados de Jesucristo y, sobre todo, en la prueba vívida que daban mediante esas manifestaciones poderosas y que significaba para el creyente un cambio radical en su vida que le convertían en un potencial Hijo de Dios, para posteriormente y en el momento oportuno, ser resucitado como inmortal rey y sacerdote al lado de su hermano mayor Jesucristo, para gobernar en el milenio…… lo que trae de nuevo a la palestra a todos esos “fantasmas” que actualmente se llaman a sí mismos “ungidos” o Hijos de Dios, con afirmaciones tan categóricas como disparatadas, como algunas que les mostramos a continuación:

Yo soy un UNGIDO del Señor, y nadie debe o puede tocarme a mí, o a usted, si en verdad es un cristiano, sin tener luego que pagar un precio muy caro. Yo me considero un UNGIDO del Señor, y si usted no se considera así, entonces usted no ha entendido lo que significa ser un cristiano o un ungido.” (Negritas nuestras).

O esta otra:

Ahora bien, “Ungidos con el Espíritu Santo” resalta otras bendiciones colaterales que Dios nos añade cuando nos entrega el Espíritu Santo, PERO LO MÁS IMPORTANTE ES QUE NOS GUÍA A LA VERDAD (Ver Juan 16:13). NADIE PUEDE SER GUIADO A LA VERDAD SIN EL ESPÍRITU OBRANDO EN ÉL.” (Negritas nuestras).

Ya en el colmo de la estulticia, vean lo que nos quieren hacer creer esa pandilla de farsantes y “mercachifles” de la teología, de los que dando una patada a un adoquín de debajo del mismo te aparecen “tropecientos mil”:

La Biblia nos dice que los cristianos, los que hemos sido bautizados para el perdón de los pecados, hemos sido automáticamente ungidos por Dios para ser ‘Cristos’, y por lo tanto, coherederos con él del reino de Dios.” (Negritas nuestras).

Sin embargo, resulta que en las Escrituras dicha taxativa afirmación o algo que mínimamente se le parezca, en el sentido de que el bautismo de agua conceda “automáticamente” la condición de Hijo de Dios, no se encuentra por ningún sitio sino que más bien y como hemos comprobado, lo que se nos dice en el pasaje leído de Hech. 8:4-17 es exactamente todo lo contrario, eso es, que sin el concurso de un apóstol o persona autorizada divinamente (como fue posteriormente en el caso de Pablo) a impartir dicho bautismo en espíritu, no se podía adquirir dicha condición de Hijo de Dios. Y por lo que, repetimos, desde que desapareció el último de ellos (Pablo incluido, pues también es considerado un apóstol), con él desapareció también de sobre la tierra la posibilidad de adquirir uno la condición de “ungido” o heredero del reino en calidad de inmortal rey y sacerdote; y así, hasta el día de hoy: porque si no hay apóstoles, no hay “ungidos”…… y si no hay “ungidos”, tampoco hay “evangelio” o buena noticia alguna que predicar.

Pero a todo esto, resulta que hemos hablado de “tres” mensajes distintos o fracciones de un todo llamado “evangelio” o buena noticia del reino de Dios y solo hemos hablado los dos primeros: uno, el anuncio de la llegada del momento en que entraba en vigor la promesa hecha en el Sinaí y que difundió Jesús hasta su muerte; segundo, el anuncio de que ya se estaba recogiendo a aquellos que junto a Cristo gobernarían en el reino de Dios y que tuvo como máximos portavoces a los apóstoles…… y que nuestra propuesta de subdividir en tres partes del “evangelio” del reino es correcta, queda probado por el hecho de que una tercera parte de ese todo que conforma la “buena noticia” del reino de Dios aún no ha sido dada a conocer y que es tan esperada como las dos primeras: el anuncio del momento en que dicho reino toma definitivamente su posición y que, como hemos dicho, aún está en el futuro, muy cercano este, es cierto, pero futuro al fin y al cabo.

Lo que significa, por tanto, que no existe persona alguna a día de hoy que pueda estar predicando un evangelio o buena noticia de nada, pues como ya hemos señalado, dos de las tres noticias que como un todo conforman el mensaje completo del reino de Dios, se dieron en el primer siglo de nuestra era y la que falta, aún no se ha dado; porque no podemos olvidar el hecho de que Jesús anunció una nueva predicación mundial, de la tres que han sido establecidas con relación al reino de Dios: la que protagonizó el mismo y para la que fue expresamente enviado:

Pero él les dijo: “También a otras ciudades tengo que declarar las buenas nuevas del reino de Dios, porque para esto fui enviado”.” (Luc. 4:43).

Una segunda, la protagonizada por los apóstoles y a los que él comisionó para llevarla a cabo:

Y Jesús se acercó y les habló, diciendo: “Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y sobre la tierra. 19 Vayan, por lo tanto y hagan discípulos de gente de todas las naciones, bautizándolos en el nombre…”.” (Mat. 28:18-19a).

¿Y qué mensaje se transmitía mediante la palabra de esos envidos de Jesucristo? Pues sencillamente que si el oyente ejercía fe en “la palabra de ellos”, este y al igual que ellos, también alcanzaría un lugar de gobernante al lado de Jesucristo y quién les había enviado para dar a conocer esa nueva buena noticia a los que quisieran escucharla; a tal efecto, recordemos lo dicho por Jesús a sus enviados:

El que les escucha a ustedes me escucha a mí también. Y el que los desatiende a ustedes me desatiende también a mí. Además, el que me desatiende a mí, desatiende también al que me envió.” (Luc. 10:16).

Pero acabada dicha predicación con la muerte del último de los apóstoles (Juan, aproximadamente en el 99 E.C.), se abrió un impasse de casi 2.000 años en el que nadie ha sido enviado de parte de Dios a dar mensaje alguno y tiempo al que Jesús, lejos de identificarlo como el “período de la gracia” y según lo consideran los teólogos actuales, lo que le llamó fue el “tiempo señalado de las naciones” (Luc. 21:24), eso es, el tiempo en el que las naciones dominarían al mundo hasta llevarnos a la desesperada situación actual y que maldita la gracia que ello tiene…… ya otra cosa, es que haya “entendidos” sueltos por ahí que nieguen dicho extremo, como el ejemplo del que hemos citado y que se las den de “ungidos” y pregoneros de Dios, pero que de ninguna manera y contrario a lo registrado en el texto sagrado, pueden demostrar el haber sido enviados por Este; recordemos lo que dijo Jesús cuando comisionó a sus onces apóstoles a iniciar la “segunda” de las tres predicaciones del reino:

Y les dijo: “Vayan por todo el mundo y prediquen la buena nueva (la aparición de los primeros co-gobernantes del reino) a toda la creación. 16 El que crea y sea bautizado será salvo, más el que no crea será condenado. 17 Además, estas señales acompañarán a los que crean: Mediante el uso de mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas, 18 con las manos tomarán serpientes y si beben algo mortífero, no les hará ningún daño. Pondrán las manos sobre los enfermos y estos sanarán”.

19 Entonces el Señor Jesús, después de haberles hablado, fue tomado arriba al cielo y se sentó a la diestra de Dios. 20 Por consiguiente, ellos salieron y predicaron por todas partes, mientras el Señor obraba con ellos y apoyaba el mensaje por las señales que acompañaban a este.” (Mar. 16:15-20). (Acotación nuestra).

Extremo este que se produjo durante la campaña de predicación que lideró Jesús (Luc. 10:17), así como también en la posterior que lideraron los apóstoles y ahí están los ejemplos, no solo de los mismos apóstoles, sino de algunos de sus seguidores como Esteban o Felipe (Hech. 6:8: 8:6-7) y como ocurrirá, con la que liderarán en un futuro ya inmediato los llamados “dos testigos” (un pequeño resto “ungido” nombrado “a dedo” por Jehová Dios) y que ya fue anunciada por Jesús en Mat. 24:14 y relacionada con el fin de los tiempos…… luego veamos qué es lo que se nos dice en cuanto a cómo se las “gastarán” esos poderosísimos personajes por aparecer:

Y haré que mis dos testigos profeticen mil doscientos sesenta días vestidos de saco”. 4 Estos son simbolizados por los dos olivos y los dos candelabros, que están de pie delante del Señor de la tierra.

5 Y si alguien quiere hacerles daño, de la boca de ellos sale fuego y devora a sus enemigos; y si alguien quisiera hacerles daño, tiene que ser muerto de esta manera. 6 Estos tienen la autoridad para cerrar el cielo de modo que no caiga lluvia durante los días de su profetizar y tienen autoridad sobre las aguas para tornarlas en sangre; y para herir la tierra con toda clase de plaga cuantas veces deseen.” (Rev. 11:3-6).

Luego si ello ya fue así en su momento y así será también en un futuro ¿por qué no pueden esos “ungidos” actuales manifestar algún tipo de acción poderosa que los distinga del resto del “personal” y que les identifique como “enviados” de Dios? Pues sencillamente porque no lo son, sino que estamos tan solo ante unos auténticos farsantes y que le hacen el “caldo gordo” a Satanás, por medio de extraviar a la gente con sus disparatadas propuestas totalmente alejadas de lo que es la verdadera enseñanza de los propósitos de Dios para con nosotros…… y algo que no es nuevo en la historia:

Y Jehová pasó a decirme: “Falsedad es lo que los profetas están profetizando en mi nombre. Yo no los he enviado, ni les he ordenado, ni les he hablado. Una visión falsa y adivinación y una cosa que nada vale y la artimaña de su corazón es lo que ellos les están hablando proféticamente”.” (Jer. 14:14).

En definitiva, estaríamos ante esos falsos “maestros” de los que ya en su momento nos advirtió Pedro con que aparecerían:

Sin embargo, llegó a haber también falsos profetas entre el pueblo, como también habrá falsos maestros entre ustedes. Estos mismísimos introducirán calladamente sectas destructivas y repudiarán hasta al dueño que los compró, trayendo sobre sí mismos destrucción acelerada.” (2 Ped. 2:1).

Pero dicho lo cual ¿qué es lo que se anunciará en esa tercera predicación anunciada por Jesús en Mat. 24:14 y que se iniciará en breve? Pues sencillamente algo que ya hace siglos está registrado en el texto escritural y que es esto:

Y vi a otro ángel que volaba en medio del cielo y tenía buenas nuevas eternas que declarar como noticias gozosas a los que moran en la tierra y a toda nación y tribu y lengua y pueblo 7 y decía con voz fuerte: “Teman a Dios y denle gloria, porque ha llegado la hora del juicio por él, de modo que adoren al que hizo el cielo y la tierra y el mar y las fuentes de las aguas”.” (Rev. 14:6-7).

Dicho de otra manera y para entendernos, se anunciará el momento en que el reino de Dios toma acción directa sobre la tierra y establece su justicia…… y tercer mensaje al mundo que como buena noticia será proclamado en todas la tierra por espacio de 1.260 días (Rev. 11:3), o tres años y medio, que está aún pendiente de ser anunciada. Por tanto y por aquello de resumir la cuestión (aunque con ello nos repitamos un poco), es que si por una parte tenemos que la buena noticia anunciada por Jesús y, por otra, la no menos buena difundida por los apóstoles, ambas se produjeron en el primer siglo, mientras que la tercera de esa trilogía de buenas noticias con respecto del reino, aún está en el futuro…… ¿qué “evangelio” de Jesucristo, entonces, es el que están predicando esos “sacamantecas” actuales y que así mismos se llaman “ungidos” o Hijos de Dios y afirmando que reinarán con este en el reino milenario? Es más ¿quién les ha comisionado para anunciar algo? ¿Dónde, por otra parte, están esos poderes que les acreditan como “enviados” del Dios Altísimo y que siempre han sido inseparables acompañantes de los comisionados por Jehová Dios...... o será que Jesús nos mintió en ese pasaje de Mar. 16:15-20?

Porque solo quedan dos alternativas: o que Jesús nos mintiera en esas palabras, o que nosotros tengamos razón en nuestro planteamiento acerca de la existencia de “tres” distintos mensajes, para tiempos distintos, en relación con el “un todo” que conforma la “buena noticia” del reino de Dios en general y que es lo que parecen apoyar las Escrituras…… ya a partir de ahí, que cada uno saque sus propias conclusiones.

MABEL


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