miércoles, 20 de febrero de 2013

“Probablemente se les oculte……” 

Estas palabras que encontramos en el libro de Sofonías, son de gran interés para todos aquellos que sinceramente creemos y confiamos en Jehová, ante la catastrófica situación a la que en breve se va a enfrentar este mundo, en el que todos los días tenemos que intentar sobrevivirle y evento por venir, que se conoce como la “gran tribulación” (Rev. 7:14). Pero antes de meternos “en harina”, hagamos una breve semblanza del citado profeta, así como de los tiempos en que le tocó vivir y que tal parece, poco o nada tenían que “envidiar” a los actuales.

Este hombre, Sofonías, empezó su obra profética en un tiempo crítico de la historia de Judá, pues la condición espiritual de la nación estaba bajo mínimos, ya que en vez de confiar en su Dios Jehová (al parecer, el “deporte” nacional entre el pueblo hebreo), esta buscaba la guía de sacerdotes y astrólogos paganos y con lo que la adoración de dioses falsos como Baal, con sus aberrantes ritos a la fertilidad, proliferaba en esa zona de la tierra de Israel. Por otra parte, los líderes civiles, entiéndase príncipes, nobles y jueces, oprimían a aquellos a quienes se suponía que debían de proteger y gobernar, mientras la corrupción campaba por sus respetos…… ¿les suena de algo esta “melodía”? No es de extrañar entonces, el “rebote” que nuestro buen Dios Jehová se cogió y decidiera tomar cartas en el asunto, solventando la situación por la bravas…… y cuál no sería el desapego de la nación para con Él y el alto grado de degradación alcanzado por la misma, que en su justa indignación el Altísimo hablara en los siguientes términos y que nada bueno auguraban:

El gran día de Jehová está cerca. Está cerca y hay un apresurarse muchísimo de él. El sonido del día de Jehová es amargo. Allí un hombre poderoso da un grito. 15 Ese día es día de furor, día de angustia y de zozobra, día de tempestad y de desolación, día de oscuridad y de tenebrosidad, día de nubes y de densas tinieblas, 16 día de cuerno y de señal de alarma, contra las ciudades fortificadas y contra las elevadas torres de las esquinas. 17 Y ciertamente causaré angustia a la humanidad y ciertamente andarán como ciegos; porque han pecado contra Jehová. Y su sangre realmente será derramada como polvo y sus entrañas como el estiércol. 18 Ni su plata ni su oro podrá librarlos en el día del furor de Jehová; sino que por el fuego de su celo toda la tierra será devorada, porque él hará un exterminio, realmente uno terrible, de todos los habitantes de la tierra.” (Sof. 1:14-18).

Como podemos comprobar por el tono y dureza de estas palabras, el Dios Altísimo estaba indignado en gran manera y todo señalaba a que allí se iba a montar la “marimorena” y de la que no se salvaría ni el “apuntador”; lo grave, sin embargo y por aquello de que quizás a algún “listillo” se le ocurra decir eso tan clásico del “¡Y a mí qué, lo que paso hace 2.500 años atrás!”, es que la mayoría de profecías tienen un doble cumplimiento y siendo el primero de ellos como un aviso para navegantes, esas palabras apuntan inexorablemente a nuestro días y que como ya hemos señalado, tampoco es que lo que estamos viviendo o padeciendo actualmente sea como para tirar cohetes…… más bien y como se suele decir, es la misma situación, solo que corregida y aumentada. Y siendo que lo del doble cumplimiento de muchas profecías y de esta en concreto, se deduce entre otras cosas de las palabras de Pablo en 1 Cor. 10:6-11 y en las cuales, hablándonos del periplo de los israelitas en el desierto de Sinaí, nos explica que estos ya empezaron a darle “pequeñas” muestras a su Dios Jehová de cómo se las gastaban, empezando por rebelarse contra Este “el día quince del segundo mes después de haber salido de la tierra de Egipto” esto es ¡solo 45 días después de haber sido liberados de Egipto! (Éxo. 16:1-3)…… no sabemos, si en una muestra más de su “agradecimiento” por habérseles sacado de debajo del yugo egipcio; pero en todo caso, veamos lo que nos dijo Pablo:

Ahora bien, estas cosas (las ocurridas en aquél momento en el Sinaí) llegaron a ser nuestros ejemplos, para que nosotros no seamos personas que deseen cosas perjudiciales, tal como ellos las desearon. 7 Ni nos hagamos idólatras, como hicieron algunos de ellos; así como está escrito: “Se sentó el pueblo a comer y beber y se levantaron para divertirse”. 8 Ni practiquemos fornicación, como algunos de ellos cometieron fornicación, de modo que cayeron, veintitrés mil de ellos en un día. 9 Ni pongamos a Jehová a prueba, como algunos de ellos lo pusieron a prueba, de modo que perecieron por las serpientes. 10 Ni seamos murmuradores, así como algunos de ellos murmuraron, de modo que perecieron por el destructor. 11 Pues bien, estas cosas siguieron aconteciéndoles como ejemplos y fueron escritas para amonestación (o advertencia) de nosotros a quienes los fines de los sistemas de cosas han llegado.” (Acotaciones nuestras).

Luego lo que está claro es que con dichas palabras y para aquellos que lo quieran entender, lo que se nos está transmitiendo es la idea que las actitudes que van en contra de las normas morales de nuestro Creador, así como la desobediencia flagrante a Sus mandatos (todo lo que dice Dios tiene rango de mandato, luego no es opcional el hacer o no hacer Su voluntad) no quedan impunes y por las que más pronto o más tarde se nos pasará factura…… como siempre ha ocurrido con los tratos del Altísimo con el ser humano; y ahí están esos dos máximos exponentes de que ello es así, como son los juicios de Sodoma y Gomorra, por una parte y el del diluvio del día de Noé, por otra.

Sin embargo, lamentablemente, vemos que las aberrantes prácticas de los habitantes de las citadas ciudades de Sodoma y Gomorra de un total desenfreno y perversión sexual, son ampliamente superadas en nuestros tiempos (aunque solo fuera en grado cuantitativo) pues se extienden a nivel mundial, tanto en lo que pudiera ser la aceptación de relaciones sexuales fuera del matrimonio, así como entre adolescentes (obviamente y por razones de edad, fuera del matrimonio) y a los que en las naciones “adelantadas” se les facilita a estos últimos, la píldora del “día después” o en su defecto, se les facilitan preservativos de manera gratuita y ya en un caso extremo, los abortos gratuitos a las adolescentes…… y todo ello, en muchos sitios sin conocimiento previo de los padres. Pero es que nos encontramos, además, con la general aceptación como ejemplo de “progresía” propio de una “sociedad avanzada”, de la repugnante práctica de la homosexualidad y al grado que los “matrimonios” entre personas del mismo sexo se regulan por ley y dándoseles con ello carta de naturaleza, repetimos, entre aquellas comunidades que a sí mismas se consideran como más “avanzadas culturalmente”…… y olvidándose por tanto en este campo, de las palabras de un vocero de Dios como fue en su momento el apóstol Judas:

Así también Sodoma y Gomorra y las ciudades circunvecinas -después que ellas de la misma manera como los anteriores hubieron cometido fornicación con exceso, e ido en pos de carne para uso contranatural- son puestas delante de nosotros como ejemplo amonestador al sufrir el castigo judicial de fuego eterno (o destrucción eterna).” (Judas 7). (Acotación nuestra).

Qué decir ya de la reinante corrupción a nivel mundial, por parte de aquellos que tienen que proteger los intereses de sus conciudadanos, como pudieran ser los guías religiosos, los gobiernos, los políticos, los jueces y “to quisqui” que tiene algún puesto de relevancia en cualquiera de dichas administraciones…… por ejemplo en España, nos encontramos con el dudoso honor de que la primera de las inquietudes del personal y según distintos sondeos, es la corrupción sin precedentes que rodea a todo estamento social al que queramos mirar, desde el rey hasta el último barrendero de un pequeño ayuntamiento y siempre, según las noticias de la prensa independiente, eso es, no “comprada” por esos estamentos políticos mencionados y que nos hablan de la corrupción dentro de la monarquía, del propio gobierno, pasando por partidos políticos, jueces, fiscales, gobiernos autonómicos en los que sus máximos dirigentes se llevan el producto de sus “mordidas” a cuentas en paraísos fiscales, funcionarios de cualquier ayuntamiento…… y vayan añadiéndole a ello todo lo que quieran, que seguramente se quedan cortos. ¡Hombre! ya sabemos que generalizar no es justo y que habrá muchas de las personas que ocupan cargos de más o menos relevancia en dichas administraciones que serán honradas, justas y que personalmente no se habrán lucrado…… pero la cuestión y algo que también las compromete moralmente, es que sus voces no se oyen (salvo honrosas excepciones) por ningún lado denunciando dicha corrupción y a los que la ejercen (y que por los cargos que ocupan “algo” tendrían que saber) y de ahí, la sensación de corrupción generalizada que inunda a España de norte a sur y de este a oeste; y que por aquello de que “en todas partes se cuecen habas”…… pues eso ¡tonto el último!

Y si vamos al segundo ejemplo, el diluvio del día de Noé, vemos como la violencia más absoluta nos envuelve por todo el orbe y siempre en perjuicio de los más débiles y desfavorecidos; y dándose el caso que mientras en algunas naciones que están en la mente de todos, sus ciudadanos no tienen ni para comer, sus gobernantes dilapidan el dinero en investigaciones militares, en armarse hasta los dientes no se sabe contra quién y en hacer continuas pruebas nucleares y por supuesto, llevándose suculentas comisiones y que es en dónde está el meollo de la cuestión…… mientras el pueblo pasa hambre y privaciones de todo tipo. Pero que en todo caso, vemos más de lo mismo con respecto de lo ocurrido en el día de Noé, en el sentido que el general de las personas y mientras no les toque a ellas la “lotería”, quieren permanecer ignorantes al respecto y “no hacen caso” de los continuos avisos por parte de algunos que continuamente estamos dando la “matraca” en el sentido que las Escrituras nos están advirtiendo de que se está acercando un juicio por parte de Dios, en contra de los “injustos” y que son todos aquellos que violan de una u otra manera, las normas divinas de nuestro Creador en perjuicio de sus congéneres…… y juicio el señalado, como el que nunca ha existido uno en la historia de la humanidad y que no volverá a existir (Mat. 24:21).

Ahora bien y esto ya dirigido a aquellos que si hacen caso al mensaje del Altísimo por medio de Su Palabra la Biblia, pero que quizás y ante el follón existente, aún estén dudando sobre si podrán salvarse en ese “gran día” de la cólera de Jehová; por ello el decirles que estén tranquilos, que no solo esto será posible, sino que es algo seguro a tenor de lo leído en Rev. 7:14:

Y, en respuesta, uno de los ancianos me dijo: “Estos que están vestidos de la larga ropa blanca, ¿quiénes son y de dónde vinieron?”. 14 De modo que le dije inmediatamente: “Señor mío, tú eres el que sabe”. Y me dijo: “Estos son los que salen (o sobreviven) de la gran tribulación y han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.” (Acotación nuestra).

Entonces y puesto que se nos está hablando de que a algunos “no les tocará el rayo”, entendemos que se nos está hablando de un juicio selectivo, en donde sí habrá sobrevivientes y que puede ser cualquiera, siempre eso sí, que satisfaga las tres condiciones básicas indispensables expresadas en Sof. 2:2-3; por lo que es necesario no solo leer estos versículos, sino el prestar especial atención a estos requisitos y honestamente averiguar, si uno los está satisfaciendo ya ahora en este mismo momento…… pero veamos qué es lo que nos dijo Sofonías:

Antes que el estatuto dé a luz algo, antes que el día haya pasado justamente como el tamo, antes que venga sobre ustedes la cólera ardiente de Jehová, antes que venga sobre ustedes el día de la cólera de Jehová, 3 busquen a Jehová, todos ustedes los mansos de la tierra, los que han practicado Su propia decisión judicial. Busquen justicia, busquen mansedumbre. Probablemente se les oculte en el día de la cólera de Jehová.”

Y lo que deducimos de dichas palabras, es que para conservar la vida durante ese trágico “gran día” por venir, habría que, 1º: buscar a Jehová; 2º: buscar justicia y 3º: buscar mansedumbre. Estos requisitos deberían interesarnos mucho a nosotros hoy, porque tal como Judá y Jerusalén se enfrentaron en su momento y según el relato de Sofonías, a un “gran día” de ajuste de cuentas en el siglo VII antes de nuestra era común, las naciones del mundo entero o lo que es lo mismo, todos aquellos que practiquen iniquidad y entre las que, sorprendentemente, destacan sobremanera las naciones de la llamada “cristiandad”, se encaminan a una confrontación directa con Jehová Dios en la venidera “gran tribulación” (Mat. 24:21; Rev. 7:14); y que desde luego “pinta” muy mal, para aquellos que son tendentes a pasar por alto las advertencias divinas o, en su defecto, para aquellas personas que por diferentes razones personales, dilatan en el tiempo el tomar acción con respecto de ellas. Por lo que cualquiera que desee que se le oculte en ese tiempo por venir y que está al caer, debe actuar ya sin dilación alguna; ahora bien ¿de qué manera debe de dirigir uno sus pasos, para conseguir dicha protección? Pues sencillamente y como dijo el profeta, buscando uno a Jehová, buscando justicia y buscando mansedumbre…… y ello, no a la personal conveniencia de cada uno, sino “antes” de que sea demasiado tarde y que es la idea que nos transmite Sof. 2:2:

Antes que el estatuto dé a luz algo, antes que el día haya pasado justamente como el tamo, antes que venga sobre ustedes la cólera ardiente de Jehová, antes que venga sobre ustedes el día de la cólera de Jehová……”

Pero no es menos cierto que quizás alguno podría pensar más o menos lo siguiente: “Soy un seguidor de Jesucristo, bautizado, no hago mal a nadie, asisto regularmente a los oficios religiosos de la iglesia con la que me asocio, me llevo bien con mis convecinos, luego ¿no he cumplido ya estos requisitos?”. Sin embargo, la realidad muestra que no basta con solo el que uno se identifique como cristiano y siempre protegido bajo el “paraguas” del tan manido “es que yo creo mucho en Dios”, pues tengamos en cuenta que Israel era una nación dedicada y bajo pacto con Dios, pero en los tiempos de Sofonías esa nación no cumplía con las obligaciones que se derivaban de su privilegiada posición ante el Altísimo…… por ello, con el tiempo fue rechazada y posteriormente destruida.

Porque el “buscar a Jehová” mencionado en la profecía de Sofonías y primero de los puntos a analizar, no significa otra cosa que el forjar y mantener continua y diariamente una estrecha relación personal con Él y para ello, tenemos que llegar a conocer Su modo de pensar y de sentir; algo que requiere de mucho tiempo, pues no se puede conseguir dicho objetivo si no prestamos constante atención a las Escrituras, pues en realidad “buscamos” a Jehová cuando estudiamos con atento cuidado Su Palabra, meditamos sobre ella y luego ponemos en práctica su consejo en todos los aspectos de nuestra vida…… continuamente. Y es que cuando pedimos fervientemente a Jehová que nos dé su guía y seguimos la dirección que este nos da, mediante el consejo bíblico, nuestra relación con él se profundiza y nos sentimos impulsados a servirle “con todo nuestro corazón, alma y fuerza vital” (Deut. 6:5); y algo para lo que se necesita, repetimos, tiempo…… y tiempo del que ya parece que queda muy poco, si es que acaso queda.

El segundo requisito que se menciona en Sof. 2:3 es “buscar justicia”; y siendo cierto que la mayoría de nosotros efectuamos cambios importantes cuando empezamos a aplicar en nuestras vidas el consejo de la Palabra de Dios y a lo largo del tiempo hemos hecho y como dice el pasaje de Sof. 2:3, una práctica de ello, no es menos cierto que debemos seguir defendiendo las justas normas de Dios durante toda nuestra vida hasta que llegue ese momento de juicio señalado. No pasemos por alto el hecho que algunos empezaron bien en este respecto, pero ante el rechazo personal que sufrieron de su entorno social por manifestar dichas ideas, permitieron que este los “moldeara” al consentir que se les convenciera o al menos toleraran o aceptaran como razonable, por ejemplo, el que las relaciones sexuales entre personas adolescentes o en su defecto entre personas no casadas, así como la homosexualidad y el matrimonio entre personas del mismo sexo, son “grandes avances” propios de una sociedad “madura”; o el considerar como un gran logro del “progresismo” actual, el aborto o lo que es lo mismo, dicho en “Román paladín” y para entendernos, el asesinato de inocentes en aras del “derecho” alienable de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo, aunque siempre el que paga “los platos rotos” sea el nasciturus…… y es que eso ¡ya ni los de Sodoma y Gomorra, vamos!

Cierto que no es fácil buscar “la justicia de Dios” (Mat. 6:33), pues estamos rodeados por tierra, mar y aire de gente que considera normales la inmoralidad sexual, la mentira, la corrupción y otras actitudes que se pueden considerar como repudiables; pero no es menos cierto, que si tenemos un fuerte deseo de agradar a nuestro Creador Jehová debido al amor que sentimos por Él, nos será posible vencer la tendencia a buscar la aprobación del mundo (pues ahí está el verdadero quid de la cuestión) y que es lo que entrampa a la mayoría, o cómo mínimo el pasar desapercibidos y ya más adelante, cuando la cosa se ponga color hormiga (marrón tirando a negro), veremos lo que se hace. Pero no debemos de olvidar, que la nación de Israel en su conjunto perdió el favor de Dios, debido a que copió o ajustó su camino al de sus impíos vecinos paganos y no mantuvo en pie sus limpias normas morales, al mezclarse entre ellos y dejarse llevar por su abominable idolatría: sencillamente querían ser iguales a las naciones de su alrededor (1 Sam. 8:19-20; Sal. 106:35). Por tanto y en lugar de imitar a este mundo corrompido, en un intento de conseguir su aprobación, aquellos que de verdad amamos a Jehová, tenemos que hacer caso a las palabras de Jesús en el sentido de no ser parte del mismo (Juan 17:16); de hecho en las Escrituras, se nos da la clave de cómo se puede conseguir dicho objetivo:

Y cesen de amoldarse a este sistema de cosas; más bien, transfórmense rehaciendo su mente (eso es, el sustituir nuestro mundanal punto de vista sobre las cosas, por el punto de vista que el Altísimo tiene de las mismas: en definitiva, el ver las cosas desde la perspectiva de nuestro Creador y actuar en armonía con ella), para que prueben para ustedes mismos lo que es la buena y la acepta y la perfecta voluntad de Dios.” (Rom. 12:2). (Acotación nuestra).

Por lo que entrando ya en el tercer punto a analizar, nos encontramos en que si deseamos que se nos oculte en el “día de la cólera” de Jehová, debemos “buscar mansedumbre”; y siendo el caso que todos los días nos relacionamos con todo tipo de personas que son cualquier cosa menos mansas y cada día está la cosa más “achuchá” (que diría el castizo), el objetivo perseguido como que está un “pelín” complicadillo de conseguir…… y es que para ellos, eso es, para el mundo en general, la mansedumbre no es más que un defecto y la sumisión, una grave debilidad. Porque estamos hablando de personas generalmente exigentes, egoístas y dogmáticas, que creen que deben conseguir a toda costa lo que ellas consideran sus “derechos” y preferencias personales; luego queda claro que sería muy triste que se nos contagiaran algunas de estas actitudes y por lo que tenemos que estar muy alerta para no caer en ese mimetismo que sería desastroso para nosotros. Valga decir, por otra parte, que la manera de “buscar mansedumbre” no es otra que la de ser sumisos a Dios, aceptando con humildad su consejo, disciplina (que proviene de Su Palabra, la Biblia) y cumpliendo con su voluntad, prescindiendo para ello de lo que nuestro entorno más inmediato pueda pensar de nosotros; ahora bien ¿por qué se nos dice que “probablemente” seremos ocultados, como si la cosa no estuviera demasiado clara? Porque eso es lo que leemos en Sof. 2:3:

“…… busquen a Jehová, todos ustedes los mansos de la tierra, los que han practicado Su propia decisión judicial. Busquen justicia, busquen mansedumbre. Probablemente (“quizás” según versiones) se les oculte en el día de la cólera de Jehová.” (Acotación nuestra).

¿Por qué utilizó el profeta el adverbio “probablemente” al dirigirse a “los mansos de la tierra”? ¿Es que acaso estamos ante una tómbola y que si te toca ¡vale! y si no, te fastidias y punto? ¿Por qué nos hace Jehová, esta matización? Pues porque aun cuando como personas mansas estamos dando pasos positivos para conseguir esa protección futura, no debemos confiarnos en el sentido de que ya la tenemos segura, sino que debemos de continuar trabajando en ello hasta haberla conseguido; es como un recordatorio de Jehová y muestra del interés que tiene por sus criaturas, recordándonos que nuestra salvación en ese crítico momento por venir, está condicionada a que mantengamos una línea de correcta actuación hasta el final; de hecho, eso es lo que nos señaló Jesús en Mat. 10:22, cuando dijo aquello de “el que haya aguantado hasta el fin es el que será salvo”…… y no olvidemos que esa necesidad de aguante, según el texto mencionado, tenía que ver con la presión de nuestro entorno social “por causa de su nombre”. En todo caso nuestro Creador, amorosamente nos llama la atención sobre el hecho de que en cualquier momento y si bajamos la guardia o nos confiamos, podríamos ser entrampados por dicha presión social; recordemos la admonición de Pablo en el sentido de que “el que piensa que está en pie, cuídese de no caer” (1 Cor. 10:12). Por lo tanto, la salvación en el “día de la cólera” de Jehová, depende totalmente de que sigamos haciendo lo que es justo a sus ojos…… luego se ha puesto en manos de cada uno de nosotros el poder conseguir dicha salvación; la pregunta es ¿es esta nuestra firme resolución y que queda probada por la actitud que constantemente mantenemos de respeto hacia los consejos y dirección que nos da nuestro Creador, prescindiendo de la opinión que en contra recibamos de nuestro entorno social?

Pero no obstante, más que preocuparnos de esa expresión mencionada y en la que sencillamente nuestro Creador nos señala el hecho de que ha dejado exclusivamente en nuestras manos el alcanzar la salvación en esa hecatombe por venir, pues el que haya mantenido su integridad hasta el final tiene segura Su protección ante los sucesos catastróficos que acaecerán durante la misma, hay otro detalle en las palabras de Sofonías que sí tendrían que preocupar y mucho, a aquellas personas que cuando les hablas de estas cosas y afirmando por supuesto, que “creen” en Dios, te salen con el razonamiento de que puesto que aún estamos en este mundo, hay que contemporizar con el mismo y ya para cuando se produzca algún “movimiento” al respecto, empezarán a tomar acción o dar pasos en miras a asegurar su supervivencia en tan dramáticos momentos por venir.

Porque claro, como resulta que cuando les hablamos a estas personas con cierta profundidad sobre el tema, lo primero que les aclaramos es que cuando aparezca al personaje del “anticristo” e inicie con ello la profética semana 70 de Dan. 9:27, comenzará la gran predicación anunciada por Jesús en Mat. 24:14 y por un tiempo de 1.260 días o tres años y medio, la cual será seguida por dicha “gran tribulación” y que significará el fin de la humanidad desobediente, ello lleva al personal y que son legión, a razonar que puesto que las cosas son así, cuando empiece dicho “sarao” empezarán a dar los pasos pertinentes, pues aún habrá tiempo por delante para “arreglar” sus cosas con Dios, como mínimo tres años y medio. Pero que ello no está tan claro de que pueda ser así, tiene que ver en primer lugar con algo que leemos en esa profecía de Sofonías y, en segundo lugar, por el contenido del mensaje que se publicará durante esa gran predicación venidera; pero veamos de entrada, lo que nos dice el bueno de Sofonías:

“…… busquen a Jehová, todos ustedes los mansos de la tierra, los que han practicado Su propia decisión judicial. Busquen justicia, busquen mansedumbre. Probablemente se les oculte en el día de la cólera de Jehová.” (Sof. 2:3).

Y para asegurarnos de que lo que se nos quiere decir es exactamente eso que hemos entendido, o sea, el que hay que hacer una práctica (o acción continuada en el tiempo) en la vida de uno de la voluntad del Altísimo, contrastemos dicha transcripción con la de otras traducciones bíblicas:

RVC: “Ustedes, los humildes de la tierra, los que practican la justicia del Señor, ¡búsquenlo! ¡Busquen al Señor y su justicia! ¡Practiquen la mansedumbre! Tal vez el Señor los proteja en el día de su enojo.”

DHH: “Busquen al Señor todos ustedes, los humildes de este mundo, los que obedecen sus mandatos. Actúen con rectitud y humildad y quizás así encontrarán refugio en el día de la ira del Señor.”

NBLH: “Busquen al Señor, todos ustedes, humildes de la tierra que han cumplido Sus preceptos; busquen la justicia, busquen la humildad. Quizá serán protegidos el día de la ira del Señor.”

RV 1989: “Buscad a Jehovah, todos los mansos de la tierra que ejecutáis su decreto.”

BJ 1999: “Buscad a Yahveh, vosotros todos, humildes de la tierra, que cumplís sus normas; buscad la justicia, buscad la humildad; quizá encontréis cobijo el Día de la cólera de Yahveh.”

Sgda. B: “Busquen al Señor, ustedes, todos los humildes de la tierra, los que ponen en práctica sus decretos. Busquen la justicia, busquen la humildad, tal vez así estarán protegidos en el Día de la ira del Señor.”

SB: “Buscad a Jehová todos los humildes de la tierra, los que pusisteis por obra su juicio; buscad justicia, buscad mansedumbre; quizá seréis guardados en el día de la ira de Jehová.”

Entonces lo que queda claro de lo que leemos, es que estaríamos hablando y como ya hemos señalado, de una acción continuada en el tiempo y que según los propios argumentos presentados por esas personas a las que hacemos referencia y que son “mogollón”, no han llevado a cabo, pues no han practicado, ni han obedecido, ni han cumplido con la voluntad del Altísimo hasta el momento presente, sino que dejan ello para cuando “la liebre empiece a mover la colita” que diría el castizo. Y razón por la que no pueden ser consideradas como personas “mansas” o “humildes” y que es a las que se extiende únicamente la invitación para ser protegidos durante la “gran tribulación” por venir; simplemente estaríamos hablando de unas personas aprovechadas que a diferencia de aquellas que hemos dejado clara nuestra posición de rechazo frente a este mundo totalmente corrompido y por ello, ganado su animadversión, ellas y según su conveniencia, han optado por aceptar o tolerar y por ello convivido obviamente, con las deleznables prácticas y actitudes del mismo…… las cuales toleran, por aquello de no ser “señaladas” entre sus convecinos: eso es, han preferido la amistad con el mundo, antes que la amistad con Jehová y por lo que se han convertido en “enemigas” de Dios:

Adúlteras, ¿no saben que la amistad con el mundo es enemistad con Dios? Cualquiera, por lo tanto, que quiere ser amigo del mundo (eso es, que no establece un claro y visible rechazo, con respecto al mundo entre el cual está viviendo) está constituyéndose enemigo de Dios.” (Sant. 4:4). (Acotación nuestra).

Y está claro entonces, que esas personas y en función de su actitud, demuestran querer ser y por conveniencias personales, “amigas del mundo” y dejando con ello a su Creador en segundo o tercer plano, aunque eso sí, afirman “creer” mucho en Él. Podríamos añadir al respecto y para mostrar lo correcto de nuestra afirmación, un ejemplo del pasado y que tiene que ver con la profecía que implicó la destrucción de la Jerusalén antigua a manos de Nabucodonosor, que se halla en el libro de Ezequiel y cuyo relato nos habla que las personas que se salvaron de dicha brutal masacre, merced a la marca que un simbólico “escribano, con un tintero colgado en su cintura” colocó sobre la frente de cada una de las personas que consiguieron escapar de esa matanza (Ezeq. 9:1-7). Pero lo que nos importa, es saber por qué razón esas personas fueron distinguidas de entre otras y algo que se nos aclara en el versículo 4, en donde leemos lo siguiente:

Y Jehová pasó a decirle: “Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén y tienes que poner una marca en las frentes de los hombres que están suspirando y gimiendo por todas las cosas detestables que se están haciendo en medio de ella.”

Por lo que tendríamos que razonar, que algo estarían haciendo estas personas que permitió discernir al hombre del tintero, que ellas no estaban de acuerdo con la actitud de aquellas entre las que convivían y por lo cual fueron marcadas para salvación…... pues lo mismo ocurre en estos tiempos: aquellos que manifiesten una actitud de rechazo en cuanto a los razonamientos y actitudes del mundo actual y afirmando su deseo de esperar otro mundo o sociedad de personas limpias y obedientes a su Creador, serán las “marcadas” para salvación; mientras que aquellas que manifiesten una actitud de complacencia en cómo están las cosas, pues a ellas ya les va bien, son las que serán destruidas.

Pero pasemos a la segunda cuestión y veamos lo que se predicará en ese momento aquí en la tierra y que mucho nos tememos que no permitirá a aquellas personas que habiendo estado advertidas de antemano pospusieron el tomar acción, a que puedan dar pasos en esa dirección, porque veamos: cuando Jesús estuvo en la tierra hace casi 2.000 años, su objetivo era anunciar que el reino había tomado forma en su persona como heredero legal del mismo y que estaba buscando a aquellos que con él tendrían que reinar. Y con lo que el mensaje que se dio, sencillamente fue el siguiente: todo aquél que ejerciera fe en él, así como en sus palabras y lo dejara todo y le siguiera (Luc. 18:28-30), heredaría junto a él un puesto en esa gobernación milenaria de hechura divina, en calidad de inmortal rey y sacerdote…… ese fue en síntesis el evangelio de Jesús. Completada dicha obra a finales del primer siglo y con la muerte de Juan, el último de los apóstoles vivos (recordemos que solo ellos tenían la autoridad de bautizar en espíritu santo y que era lo que daba la condición de Hijo adoptivo de Dios), se acabó dicha oportunidad y ello hasta nuestros días; ya otra cosa es que según Rev. 11:3 y en un momento determinado, aparecerá un reducido resto de esos hermanos de Jesucristo que encabezará una segunda predicación (Mat. 24:14) y que ya no tendrá como objetivo el extender el citado privilegio a otros, sino solo el anunciar el establecimiento del reino de Dios prometido y en consecuencia, la llegada del juicio por Este:

Y vi a otro ángel que volaba en medio del cielo y tenía buenas nuevas eternas que declarar (el establecimiento del reino) como noticias gozosas a los que moran en la tierra y a toda nación y tribu y lengua y pueblo; 7 y decía con voz fuerte: “Teman a Dios y denle gloria, porque ha llegado la hora del juicio por él, de modo que adoren al que hizo el cielo y la tierra y0 el mar y las fuentes de las aguas”.” (Rev. 14:6-7). (Acotación nuestra).

Luego si el juicio de Dios ya habría llegado, a partir de ese momento ya no cabría la posibilidad de hacer una práctica “voluntaria” de las normas de Dios en la vida de uno, sino que dicha actitud tendría que ver más bien con el egoísta interés personal de librarse del merecido castigo que se impondrá a aquellos que, cuando estuvieron a tiempo, rechazaron el hacerlo y en función de sus particulares intereses; y mostrando con ello, que en ningún momento tuvieron un genuino amor hacia su Creador y que les tendría que haber movido desde un principio a obedecerle, sin importar las consecuencias…… no olvidemos el paralelo que esta situación tendrá y como aseveró el propio Jesús, con el diluvio del día de Noé.

Y es que si analizamos con atención dicho ejemplo, veremos que en aquel tiempo la oportunidad de conseguir la salvación, tenía que ver con el colaborar de forma voluntaria con dicho personaje en la construcción del medio de salvación que Jehová había proveído y que era el arca flotante, así como la labor de ayudar en dotarla de los alimentos necesarios tanto para el ser humano como para las bestias que fueran seleccionadas…… en definitiva, de colaborar en todo aquello que Jehová había mandado. Pero la cuestión fue, que durante los casi 60 años que se supone duró la construcción de dicho instrumento de salvación y en donde Noé resultó ser un “predicador de justicia” (2 Ped. 2:5), es que se mantuvo abierta dicha posibilidad al que quisiera aceptarla; y siendo el caso que lo único que hicieron sus contemporáneos fue el burlarse de Noé y “no hacer caso” al mensaje de alerta que este estaba dando, tanto por palabra como por acción; de tal suerte, que para cuando se cerró la puerta del arca, se acabó la posibilidad de salvación alguna…… sencillamente ya había pasado el tiempo.

No obstante y aquí vemos algo curioso, pues según el registro bíblico parece que hubo un compás de espera de siete días desde que se cerró la puerta del arca, hasta que empezaron a caer las aguas (Gén. 7:7-10). Por lo que parece evidente y tomen lo que les vamos a decir como una simple especulación, siempre a tenor de la forma de tratar las cosas por el contexto escritural, que en dicho relato se observan tres espacios de tiempo: el primero, queda delimitado por el momento en que se inició la construcción del arca salvadora y el momento en que ya todos los animales estuvieron dentro y se cerró la puerta, tiempo durante el cual aún se pudo tomar acción voluntariosa de colaborar en dicha construcción para salvación y que, repetimos, se calcula en unos 60 años; el segundo, el que iba desde el momento en que después de haber entrado en dicha arca flotante Noé, su familia y todos los animales con ellos, Jehová cerró la puerta (Gén. 7:15-16), hasta el momento en que empezaron a caer las aguas y algo que ocurrió siete días después de que fuera cerrada dicha puerta …… y finalmente, el espacio de cuarenta días y cuarenta noches en donde fue aniquilada la vida sobre la tierra y que prefiguró a la venidera gran tribulación.

Entonces y siguiendo el ejemplo de otras semejanzas que se establecen en el registro escritural para con distintos temas y en el bien entendido que nos reiteramos en el hecho de que solo estamos formulando una especulación, se podría establecer la siguiente correspondencia: habría un primer tiempo para tomar acción que iría desde que apareció Jesús y hasta el tiempo en que aparezca el anticristo y en donde ya podremos medir el tiempo para el fin del actual sistema de cosas fijado en siete años (luego ya habrá una señal evidente de que la cosa va en serio) y durante el cual ha existido y existe aún la oportunidad de cambiar de chip y sinceramente volverse a Jehová, confiando en Su promesa y declarando públicamente que nos sentimos “extraños y residentes temporales” en este tierra (Hebr. 11:13), pues esperamos unos “cielos” y una “tierra” mejores, en dónde “la justicia tendrá que morar” (2 Ped. 3:13) e información que nos ha sido transmitida por las Escrituras.

Ya para cuando se haya presentado dicho personaje y con lo que la cosa estará más clara que el agua y hasta el final de los primeros tres años y medio de predicación en el sentido que el reino ya está instaurado y el juicio a la vuelta de la esquina, se podrían corresponder a los siete días que permaneció el arca cerrada y la cosa en calma, sin que ocurriera nada…… pero días en los ya no se podía acceder a la misma, pues el propio Jehová cerró su puerta y lo que significaba que ya nadie podía abrirla (de no ser así, quizás Noé y movido por la compasión al ver a parientes y convecinos en peligro de muerte, pudiera haber abierto dicha puerta). De hecho y si analizamos con atención el pasaje de Rev. 7:1-3, para ese momento vemos que se nos anuncia un período de calma “chicha” y que permitirá el normal desarrollo de la citada predicación, pues esto es lo que leemos en dicho pasaje:

Después de esto vi a cuatro ángeles de pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, reteniendo los cuatro vientos de la tierra (símbolos de destrucción), para que no soplara viento alguno sobre la tierra ni sobre el mar ni sobre ningún árbol. 2 Y vi a otro ángel que ascendía del nacimiento del sol, teniendo un sello del Dios vivo; y clamó con voz fuerte a los cuatro ángeles a quienes estaba concedido hacer daño a la tierra y al mar 3 y dijo: “No hagan daño a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta después que hayamos sellado en la frente a los esclavos de nuestro Dios (luego está clara la razón de dicho período de relativa calma).” (Acotaciones nuestras).

Luego no sería del todo descabellado el pensar que a partir del momento en que se anuncie dicha buena nueva (Rev. 14:6-7) y hasta el final de los 1.260 días de duración de dicha campaña anunciadora, aquellas personas que avisadas de antemano y que por una u otra razón demoraron el tomar acción, ya no estén a tiempo y prescindiendo de nuestros esfuerzos al respecto (Jehová habrá “cerrado” la puerta) de acogerse a los beneficios salvadores que recibirán aquellos que durante su vida o desde el mismo momento en que se enteraron de la oportunidad existente, hayan mantenido una buena relación con Jehová a pesar de la mundana oposición…… y que no es otra cosa, que la directa protección divina por sus años de fidelidad, del destructivo período que viene a continuación; por lo que a esas personas que en su momento “no hicieron caso” de la advertencia que se les dio, solo les queda esperar su eterna destrucción entre el período de tiempo que va desde el final de dichos 1.260 de labor divulgadora, a la final batalla de Armagedón y en donde se pondrá el punto y final a este mundo corrupto, e iniciará el reino milenario en manos de Jesucristo y sus acompañantes.

Y es que según el ejemplo del diluvio del día de Noé y que recordemos, Jesús en su momento estableció como paralelo de los último días, no hay lugar en ese nuevo mundo por venir y que muchos “esperamos según su promesa” (2 Ped. 3:13), para aquellos que en el momento oportuno “no hicieron caso” y que cuando vieron que empezaba a “chispear”, se agolparon alrededor del arca con la esperanza de aún poder entrar en ella; y circunstancia que se podría corresponder con el hecho que aunque en ese momento demanden ayuda de los que están predicando que “el juicio ya ha llegado”, estos ya no se la puedan dar…… pero repetimos: no es más que una mera especulación; pero de todas forma la pregunta bien pudiera ser ¿vale la pena el arriesgarse y no tomar acción desde este mismo momento? Recuerden el consejo del apóstol Pablo y según la versión Palabra de Dios para todos:

Por eso hay que tener mucho cuidado con la forma de vivir. No vivan como la gente necia, sino con sabiduría. 16 Esto quiere decir que deben aprovechar toda oportunidad para hacer el bien (o apagarse a la voluntad divina), porque estamos en una época llena de maldad.” (Efe. 5:15-16). (Acotación nuestra).

Por lo que nos gustaría señalar a esas personas que parecen no tener prisa y confían que hay tiempo suficiente para ponerse a la tarea, pues de hecho aún no ha aparecido el “anticristo” y por lo que tienen algunos años por delante para decidirse, que hay que contemplar otra variante y que es la siguiente:

Regresé para ver, bajo el sol, que los veloces no tienen la carrera, ni los poderosos la batalla, ni tienen los sabios tampoco el alimento, ni tienen los entendidos tampoco las riquezas, ni aun los que tienen conocimiento tienen el favor; porque el tiempo y el suceso imprevisto les acaecen a todos.” (Ecle. 9:11).

Luego una muerte súbita por enfermedad o accidente, pudieran truncar las expectativas del más pintado, pues de golpe y sin posibilidad de reacción, se le habría acabado el tiempo para maniobrar; es cierto que uno podría decir que puesto que la muerte nos libra del pecado (Rom. 6:7), a uno le aguardaría en todo caso la resurrección…… pero algo que nosotros no tenemos tan claro que ello pueda ser así. Porque si bien es cierta la afirmación de que la muerte nos borra el pecado y nos queda el sacrificio redentor de Cristo para una segunda oportunidad (esa es la finalidad de la resurrección), quizás la muerte no borre el pecado de desobediencia por cuanto esas personas ya tuvieron conocimiento en su momento de la voluntad divina y no obedecieron, en función de sus personales intereses tal como ya hemos comentado ampliamente; y es que en su momento, Santiago, dijo lo siguiente:

Por lo tanto, si uno sabe hacer lo que es correcto y, sin embargo, no lo hace, es para él un pecado.” (Sant. 4:17).

En este caso, un pecado de desobediencia a Jehová y pecado de desobediencia en el que también incurrieron nuestros primeros padres Adán y Eva y que resultó en un acto de rebelión ante su Creador; de hecho, la desobediencia en el caso del diluvio, así como en el caso de Sodoma y Gomorra y que se podría ampliar a los Coré, Datán y Abiram y los 250 principales que junto a ellos secundaron el acto de desobediencia contra Moisés (Núm. 16), como también la desobediencia de los muchos israelitas que cayeron en el desierto, fueron considerados como actos de flagrante rebeldía en contra del Dios Altísimo y significó destrucción eterna para todos ellos…… notemos, por ejemplo, lo que de estos últimos dijo Jehová:

Por cuarenta años seguí teniéndole asco a aquella generación y procedí a decir: “Son un pueblo de corazón propenso a descaminarse y ellos mismos no han llegado a conocer mis caminos”; 11 respecto de quienes juré en mi cólera: “Ciertamente no entrarán en mi lugar de descanso.” (Sal. 95:10-11).

Y lo cual deja claro que esas personas y a partir de esa afirmación divina, no estarán en el reino de Dios, pues lo que dichas palabras significaban era destrucción eterna para estos también, luego sin posibilidad de resurrección, ya que las muertes decretadas por castigos directos de Jehová son juicios sumarísimos e inapelables, por lo que de ellos ya no hay recuperación posible…… de ahí la afirmación de que “no entrarían” en Su lugar de descanso. Pero de nuevo esas renuentes personas a la que nos referimos, podrían afirmar que estamos exagerando y que las cosas no serán así, pues podríamos estar equivocados en todo nuestro planteamiento…… bien, aceptémoslo como una posibilidad; pero la pregunta que dirigimos a cada una de ellas es la siguiente ¿qué pasará, si la equivocada es usted? 

MABEL

No hay comentarios:

Publicar un comentario