lunes, 10 de abril de 2017

Los “nuevos rollos”, el “rollo del Cordero” y el “rollo de la vida”.


Digamos de entrada que cuando hablamos de “rollos”, estamos sencillamente hablando de información escrita y que en tiempos bíblicos se presentaba en pergaminos enrollados (bien fueran hechos con tiras de piel curtida o de hojas de papiro), pues en esa época no se conocía el soporte escrito que actualmente conocemos como “libro” y por lo que tendríamos que estar actualmente hablando de “nuevos libros”, el “libro del cordero” y el “libro de la vida”. Tres expresiones que hacen referencia a distintas informaciones que nos atañen directamente de una forma u otra (por eso Jehová las incluyó en la Biblia) y por lo que es necesario que tengamos una correcta comprensión acerca de lo que estamos hablando; por ello, empezaremos por explicar lo que nosotros entendemos por “nuevos rollos” y expresión que encontramos en Rev. 20:12-13:

Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él. De delante de él huyeron la tierra y el cielo y no se halló lugar para ellos. 12 Y vi a los muertos, los grandes y los pequeños, de pie delante del trono y se abrieron rollos. Pero se abrió otro rollo; es el rollo de la vida. Y los muertos fueron juzgados de acuerdo con las cosas escritas en los rollos según sus hechos. 13 Y el mar entregó los muertos que había en él y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados individualmente según sus hechos.”

Es obvio, entonces, que esos “rollos” que se abrieron contenían información a partir de la cual determinadas personas tenían que ser juzgadas y ahí es donde aparece el problema, porque ¿a qué muertos se está haciendo referencia y en función de cuáles hechos? Y es que no son pocos los autores bíblicos que sitúan ese evento al término del período milenario y en lo que llaman la “segunda resurrección”, donde las personas resucitadas serán juzgadas por sus hechos anteriores, eso es, por la cosas que hicieron en vida y planteamiento que denota por parte del autor del que se trate, un total desconocimiento del texto sagrado; porque lo que leemos en las Escrituras acerca del tema es lo siguiente:

Porque el que ha muerto ha sido absuelto (redimido, liberado o justificado, según versiones) de su pecado.” (Rom. 6:7). (Acotación nuestra).

Por lo tanto, si resulta que con su muerte uno ya paga por sus pecados (Rom. 6:23), ¿por qué tendría que ser juzgado en su resurrección, por los pecados que ya compensó con su muerte? Está claro que plantear dicha cuestión no es más que un sinsentido y que solo se les puede ocurrir, como ya hemos señalado, a personas desconocedoras del texto escritural; por otra parte, tenemos un dato que avala nuestra posición y que es el siguiente: si la información que esos “rollos” contuvieran fuera relativa a acciones pasadas de las personas resucitadas y por las que ser juzgadas, podrían ser calificados de todo menos de “nuevos rollos” (en su defecto, nueva información), pues su contenido sería acerca de acciones perfectamente conocidas y por lo que un término más correcto podría ser, por ejemplo, el de “rollos de recuerdo”…… eso es, información archivada acerca de los “andares” del resucitado en su vida anterior y por los que ser juzgado, cuando resulta que lo que se desprende del pasaje de Romanos citado es que nuestro Creador no tiene en cuenta los hechos anteriores a la muerte de uno pues, cuando este muere, con su muerte redime sus pecados.

Entonces y si así son las cosas y así son, queda claro de los “rollos” mencionados solo pueden ser nueva información a la tendrán que ajustar su conducta, tanto aquellos que pasen con vida al reino de Dios, como aquellos que resuciten dentro del mismo; y es que como ya hemos señalado en ocasiones anteriores, tenemos que tener en cuenta que los “rollos” de los que actualmente disponemos y que conocemos en su conjunto como La Biblia, solo nos son útiles para llevarle a uno hasta las puertas del mencionado reino de Dios, ya que esta no nos da información acerca de qué se les demandará a aquellos que entren en el mismo, para poder alcanzar la vida eterna. Recordemos y por aquello de reforzar nuestro planteamiento, que para poder alcanzar la posibilidad de vivir eternamente habrá que superar la prueba final de la suelta de Satanás y para lo que habrá que estar muy bien “alimentado” espiritualmente para vencer en dicha empresa:

Ahora bien, luego que hayan terminado los mil años, Satanás será soltado de su prisión 8 y saldrá a extraviar a aquellas naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, para reunirlos para la guerra. El número de estos (de los extraviados) es como la arena del mar. 9 Y avanzaron sobre la anchura de la tierra y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada. Pero descendió fuego del cielo y los devoró.” (Rev. 20:7-9). (Acotación nuestra).

De ahí, la vital importancia de esos “nuevos rollos” o nueva información (no olvidemos este matiz) que será puesta a disposición de aquellos que entren al reino de Dios como súbditos del mismo y de cuyo aprovechamiento, dependerá el que uno pase o no la mencionada prueba y con ello adquirir en propiedad el derecho a vivir eternamente.

Establecida esta premisa, pasemos ahora a hablar de un nuevo “rollo” que recibe el nombre de “el rollo de la vida del Cordero” (Rev. 13:8) y al que deberíamos considerar como un rollo aparte, pues parece ser que solo concierne a los que acompañan al Cordero (Jesucristo) en su reinado, eso es, a aquellos con quienes él comparte su gobierno del Reino y lo que incluye a un pequeño resto de esas personas aún por aparecer (Rev. 11:3), pero en todo caso en un futuro inmediato. De hecho, se nos dice de esos personajes que tienen sus nombres escritos en el “rollo del Cordero” y por lo que entran en la Santa Ciudad, la Nueva Jerusalén y llegan a formar parte de la gobernación divina que regirá sobre la tierra en un futuro ya muy cercano (Rev. 21:2, 22-27), por lo que sus nombres se hallan escritos tanto en “el rollo del Cordero”, como en “el rollo de la vida” de Dios (Fil. 4:3; Rev. 3:5); luego dado que dicho “rollo” no nos aplica al común de los mortales, dejémosle aparte y metámonos de lleno en averiguar lo concerniente a un tercer rollo del que se nos habla en las Escrituras, pues este sí que nos aplica ¡y de qué manera! Pero veamos cómo se nos presente este en las Escrituras:

Y vi a los muertos, los grandes y los pequeños, de pie delante del trono y se abrieron rollos. Pero se abrió otro rollo; es el rollo de la vida. Y los muertos fueron juzgados de acuerdo con las cosas escritas en los rollos según sus hechos. 13 Y el mar entregó los muertos que había en él y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos y fueron juzgados individualmente según sus hechos. 14 Y la muerte y el Hades fueron arrojados al lago de fuego. Esto significa la muerte segunda: el lago de fuego. 15 Además, cualquiera a quien no se halló escrito en el libro de la vida fue arrojado al lago de fuego (figura que significa la destrucción eterna).” (Rev. 20:12-15). (Acotación nuestra).

A lo largo de las Escrituras se hacen varias referencias al “rollo de la vida” o “libro de Dios” (Rev. 17:8) y en el que deben hallarse los nombres de todos aquellos que debido a su fe, pueden esperar que se les conceda el premio de la vida en el venidero reino de Dios; porque dicho libro o “rollo”, contiene los nombres de todos los siervos de Jehová “desde la fundación del mundo” en adelante, eso es, el mundo de la humanidad redimible y por lo que sería razonable pensar que el primer nombre en escribirse en dicho libro fue el de Abel (Mat. 23:35; Luc. 11:50-51). Ahora bien y por aquello de ir a lo que nos interesa: ¿qué significa realmente, el que el nombre de una persona se escriba en el “libro” o “rollo de la vida” de Dios?

De entrada, tendríamos que señalar que el que el nombre de una persona se escriba en “el libro de la vida” no significa que esa persona quede ya predestinada para la vida eterna, pues para que su nombre permanezca escrito en dicho registro y alcance dicho galardón, la persona tiene que ser obediente a las normas divinas durante su vida; de ahí que Moisés y rogando a Jehová en favor de Israel, dijera lo siguiente:

Pero ahora si perdonas su pecado... y si no, bórrame, por favor, de tu libro que has escrito” (estaríamos hablando del “rollo de la vida” de Rev. 20:12). Jehová respondió: “Al que haya pecado contra mí, lo borraré de mi libro”.” (Éxodo 32:32-33). (Acotación nuestra).

Luego lo que se deduce de estas palabras, es que la lista podría experimentar ciertos cambios debido a la desobediencia de algunos, por lo que sus nombres podrían ser “borrados” o “tachados” del “libro de la vida” de Dios (Rev. 3:5). Por otra parte, tenemos que en la escena de juicio que aparece en Rev. 20:11-15, se ve claramente que es durante el reinado milenario de Cristo cuando se abre de nuevo “el rollo de la vida” para que se apunten nuevos nombres en él (el de aquellos delincuentes resucitados que en ese tiempo acepten las normas divinas) y también, como ya hemos señalado, se abren otros “rollos” que contienen instrucciones. Aquellos que vuelven a la vida gracias a la “resurrección de los injustos” (Hech. 24:15), tendrán entonces la oportunidad de conseguir que sus nombres sean inscritos en “el libro de la vida”, siempre y cuando, cumplan obedientemente con las instrucciones que se hallan escritas en los “nuevos rollos” abiertos…… como cabría esperar, los siervos fieles de Dios de todos los tiempos que vuelvan en la “resurrección de los justos” (desde Abel hasta el último de los profetas, pasando por los Abraham, David, Jacob, etc. etc.), ya tendrán sus nombres escritos en “el rollo de la vida” y su obediencia leal a las nuevas instrucciones divinas, hará posible que sus nombres permanezcan escritos en él.

Ahora bien y yendo a lo que en definitiva nos interesa ¿cómo puede lograr una persona que su nombre sea inscrito permanentemente en “el libro de la vida”? Obviamente, aquellos que acceden a reinar con Cristo consiguen la inscripción permanente de sus nombres “venciendo” al mundo mediante su fe y demostrando fidelidad “hasta la misma muerte” (Rev. 2:10; 3:5) y por lo que les será concedida la inmortalidad en el mismo momento de su resurrección (Rev. 20:6); en cambio, aquellos que tienen que vivir sobre la Tierra mediante entrar al reino de Dios en calidad de súbditos del mismo, deberán de demostrar su lealtad inquebrantable a Jehová durante la decisiva prueba final y que tendrá lugar, como sabemos, al final del reinado milenario de Cristo (Rev. 20:7-8). Una vez alcanzado dicho propósito, habrán logrado que Dios retenga sus nombres en “el libro de la vida” y lo que significará que Jehová habrá reconocido que son “justos” en todos sentidos y merecedores, por tanto, del derecho a la vida eterna sobre la Tierra (Rom. 8:33). No pasemos por alto, sin embargo, el “pequeño” detalle de que en cualquier momento de la eternidad el nombre de uno podría ser borrado de dicho “libro de la vida” pues el derecho a la vida eterna, que no inmortalidad y que es una cosa muy distinta (ver nuestro escrito del 16/06/14), estará eternamente condicionado a la obediencia a nuestro Creador; recordemos que en el reino de Dios estaremos en las mismas condiciones que nuestros primeros padres Adán y Eva, que fueron creados para vivir eternamente y a los que se les advirtió de lo siguiente:

Y también impuso Jehová Dios este mandato al hombre: “De todo árbol del jardín puedes comer hasta quedar satisfecho. 17 Pero en cuanto al árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo, no debes comer de él, porque en el día que comas de él, positivamente morirás.”

De hecho, esta es la misma situación a la que están sujetos los propios ángeles, eso es, a una perspectiva de vida condicionada siempre a la obediencia a su Creador; situación ésta que no es una desventaja para nosotros, sino más bien todo lo contrario: una gran ventaja. Porque ello significa que la posibilidad de vivir eternamente, Jehová Dios la ha puesto en nuestras propias manos…… dicho de otra manera, que es uno mismo el que puede hacer que su nombre permanezca escrito en el “rollo de la vida”, mediante el mantener una posición acepta ante su Creador y del que se nos dice lo siguiente:

Él te ha dicho, oh hombre terrestre, lo que es bueno. ¿Y qué es lo que Jehová está pidiendo de vuelta de ti, sino el ejercer justicia, amar la bondad y ser modesto al andar con tu Dios?” (Miq. 6:8).

Por lo tanto, vemos que no es una gran exigencia lo demandado por nuestro Creador, sino algo que está al alcance de lo que uno puede hacer, aunque eso sí, con más o menos dificultad en este caótico mundo y del que vivimos ya sus últimos estertores.

Y esto es en todo caso, queridos amigos que nos leen, más o menos lo que nosotros entendemos acerca de los “nuevos rollos”, el “rollo de la vida del cordero” y del “rollo de la vida” de Dios; ya a partir de ahí, que cada uno vea cómo le aplica lo expuesto y que actúe en consecuencia…… y es que ya saben: nosotros ¡también nos podemos equivocar!

MABEL


martes, 28 de marzo de 2017

El “Reino de Dios”: ¿Una bendición…… o un tiempo al cual temer?


Pues eso depende de con quién “se junte” usted que nos lee, eso es, a quién se cree, pues hay algunos autores bíblicos (generalmente teólogos) que tienen una visión del reino de Dios por venir, muy alejada de la realidad; aunque en primer lugar y para situarnos, deberíamos saber que hay que entender por eso del “reino de Dios” y lo que nos lleva a uno de los primeros lugares en donde las Escrituras nos hablan del mismo, que en este caso encontramos en Dan. 2:44 y en donde se lee como sigue:

Y en los días de aquellos reyes el Dios del cielo establecerá un reino que nunca será reducido a ruinas. Y el reino mismo no será pasado a ningún otro pueblo. Triturará y pondrá fin a todos estos reinos y él mismo subsistirá hasta tiempos indefinidos.”

Tan es eso así, que cuando Jesús estuvo aquí en la tierra él mismo fue el que nos explicó la razón primaria de su venida y cuestión que tenemos reflejada en el evangelio de Lucas, capítulo 4 y versículo 43:

Pero él les dijo: “También a otras ciudades tengo que declarar las buenas nuevas del reino de Dios, porque para esto fui enviado”. 44 Por consiguiente, iba predicando en las sinagogas de Judea.”

Volviendo al pasaje de Daniel y por aquello de enfatizar la cuestión, lo que en el mismo se nos dice es que está en perspectiva sobre la tierra la instalación de un reino de origen divino, que aniquilará a los de hechura humana ya existentes (sean estos, democracias, repúblicas, dictaduras, teocracias, etc.) y cuya labor será el restaurar sobre la tierra las condiciones paradisíacas que existían en el llamado “jardín de Edén” (Gén. 2:15) y de las que disfrutaron nuestros primeros padres, Adán y Eva…… condiciones estas que (y no es por señalar), los gobiernos humanos que tenemos no pueden restablecer. Y estaríamos hablando de cosas tales como de una vida sin fin, pues allí no existía la muerte, ni las enfermedades, ni violencia alguna que pusiera en peligro la vida de uno, ni la contaminación medioambiental, ni ninguna de las grandes carencias que se ciernen sobre la humanidad en nuestros días y que amenazan al vida de millones de personas, como pudieran ser la falta de agua y comida, por ejemplo; sin embargo y de forma esperanzadora, esto es lo que leemos en Hech. 2:20-21:

“… y para que él (Jehová Dios) envíe al Cristo nombrado para ustedes, Jesús, 21 a quien el cielo, en verdad, tiene que retener dentro de sí hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas de que habló Dios por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo.” (Acotación nuestra).

De entrada y por aquello de desarrollar el pasaje, lo que se nos dice en el mismo es que con el regreso de Jesucristo a la tierra y cosa que está al caer, se producirá la restauración de “todas las cosas”, eso es, de las cosas tal como estaban en tiempos de Adán y Eva antes del pecado y cuya perspectiva, recordemos, era la de vivir eternamente en un entorno de paz y felicidad y espacio medioambiental que en las Escrituras recibe el nombre de “paraíso” (Gén. 1:27-29); recordemos al respecto, lo que un Jesús moribundo y apuntando a un futuro en el cual él reinaría sobre la tierra, le prometió a uno de los delincuentes que agonizaba a su lado y que fue esto :

Y pasó a decir: “Jesús, acuérdate de mí cuando entres en tu reino”. 43 Y él le dijo: “Verdaderamente te digo hoy: Estarás conmigo en el Paraíso.” (Luc. 23:42-43).

Hay que destacar en este pasaje lo consustancial de los términos “reino” y “paraíso”, lo que denota la existencia de una relación causa/efecto entre ambas expresiones: el reino de Dios sería el causante de la existencia de un paraíso en la tierra, que rememoraría al que había existido en un principio y que se perdió por el pecado de nuestros primeros padres. Sin embargo y como ya hemos señalado, no faltan aquellos “entendidos” en la materia que nos niegan la mayor (y de esto es de lo que va la cosa hoy), o sea, que de esa supuesta existencia de un “paraíso” en el reino de mil años de Dios, nada de nada, pues según nos afirman dichos “expertos” dentro de ese período de tiempo continuarán existiendo la muerte, las enfermedades, la violencia, los delincuentes (más o menos como hoy) y por lo que la humanidad tendrá que ser tratada como con “vara de hierro” por parte del citado gobierno entrante para mantener el orden y la calma entre el “populacho” y ello, en una más que delirante interpretación del Sal. 2:9…… en cualquier caso, que estaríamos hablando de una forma de gobierno de singular dureza y algo que no cuadra con lo que del mismo se nos dice en las Escrituras, por mucho que se empeñen algunos de esos “ingenieros” de la teología en proponernos semejante situación.

Entre estos “number one” de las ciencias teológicas , fulgura con luz propia un desnortado personaje que responde al nombre de Apologista Mario Olcese (afirma ser “teólogo”) y cuya esperpéntica visión de lo que será el paraíso del reino de Dios en la tierra, pueden encontrarla en uno de sus últimos videos (16/03/17) titulado: “El paraíso de la Watchtower, será el más inseguro de todas las épocas por causa de la multitud impía” y en donde nos da su particular “lección magistral” acerca de lo que ocurrirá dentro de dicho período de tiempo…… excusamos decir, que nosotros no hablamos del reino de Dios predicado por los Testigos de Jehová y que es a lo que hace referencia el autor en cuestión, sino de lo que dicen las Escrituras acerca del mismo y que, a menos que alguien demuestre lo contrario y lo sabemos por experiencia personal debido a nuestros largos años de militancia en dicha secta, es totalmente coincidente con el que predican esos señores; por ejemplo y volviendo al “teólogo” citado, vemos que mientras dicho personaje en el video señalado dirige el foco de su atención a la violencia que reinará dentro de dicho espacio de tiempo y, según dice, debido a la “abundancia de delincuentes y malhechores” que morarán en el mismo durante ese tiempo, lo que se nos dice en la Biblia al respecto es lo siguiente:

Porque los malhechores mismos serán cortados, pero los que esperan en Jehová son los que poseerán la tierra. 10 Y solo un poco más de tiempo y el inicuo ya no será; y ciertamente darás atención a su lugar y él no será (eso es, que uno buscará una persona malvada y no la encontrará).
11 Pero los mansos mismos (no los malhechores ni delincuentes) poseerán la tierra y verdaderamente hallarán su deleite exquisito en la abundancia de paz.” (Sal. 37:9-11). (Acotaciones nuestras).

Por lo que “la primera en la frente” y como se suele decir, pues difícilmente podrá existir en el reino de Dios violencia alguna, si a los que la promueven ya no se les permitirá siquiera la entrada en el mismo; más bien lo que existirá dentro de los límites de dicho período temporal y contrario a lo que da a entender tan disparatado personaje, es esto otro:

Pero hay nuevos cielos y una nueva tierra (se nos está hablando del reino de Dios) que esperamos según su promesa y, en estos, la justicia habrá de morar (por lo que no pueden haber delincuentes en dicho tiempo).” (2 Ped. 3:13). (Acotaciones nuestras).

Por otra parte, lo que se nos dice en las Escrituras acerca de quiénes son los que entrarán en dicho reino, es totalmente contrario a lo que nos afirma el personaje señalado y algo que podemos comprobar, leyendo Rev. 7:13-17:

Y, en respuesta, uno de los ancianos me dijo: “Estos que están vestidos de la larga ropa blanca, ¿quiénes son y de dónde vinieron?”. 14 De modo que le dije inmediatamente: “Señor mío, tú eres el que sabe”. Y me dijo: “Estos son los que salen de la gran tribulación (eso es, que sobreviviendo a esta, acceden directamente al reino de Dios) y han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero (eso es, que han ejercido fe en su sacrificio de rescate). 15 Por eso están delante del trono de Dios y le están rindiendo servicio sagrado día y noche en su templo; y El que está sentado en el trono extenderá su tienda sobre ellos. 16 Ya no tendrán hambre ni tendrán más sed, ni los batirá el sol ni ningún calor abrasador, 17 porque el Cordero, que está en medio del trono, los pastoreará y los guiará a fuentes de aguas de vida. Y Dios limpiará toda lágrima de los ojos de ellos”.” (Acotaciones nuestras).

Luego leído lo leído, lo menos que se puede pensar de esos “sobrevivientes” es que sean malhechores impenitentes que puedan perturbar la paz en el citado reino y que es lo que nos plantea ese “genio” de la teología que dice ser Apologista Mario Olcese; es cierto que alguien podría objetar que tenemos una variante que también hay que tener en cuenta y que es la resurrección de los muertos y de la que saldrá de todo: buenos, malos y regulares…… eso es, que nos saldrán personajes como Abraham, David, Jacob y compañía, pero también pandilleros de la banda a Al Capone y por aquello de decir algo. Pero eso tampoco será problema, pues esos delincuentes del pasado y resucitados ya sin la carga del pecado, tendrán la oportunidad de enderezar sus vidas en un entorno favorable y en el que se enseñará a las gentes de toda condición, nuevas instrucciones divinas por medio de los llamados “nuevos rollos” de los que se nos habla en Rev. 20:12 y con la destrucción eterna en mira e inmediata, para aquellos que las pasen por alto de forma contumaz; de hecho, esto es lo que se nos quiere explicar en el Sal. 37:10:

Y solo un poco más de tiempo y el inicuo ya no será; y ciertamente darás atención a su lugar y él no será.”

Dicho de otra manera, que dentro del reino de Dios uno verá hoy a una persona resucitada de no muy muy buenos “andares” y dispuesta a causar disturbio y al día siguiente, la buscará, pero ya no la hallara: sencillamente, habrá sido eliminada para que la paz no sea perturbada.

Pero claro, para que esto ocurra, tendría que haber de por medio una resurrección y por lo que la cosa va empeorando, pues resulta que el personaje aludido y en el mismo video, nos sale por “peteneras” al afirmar que no hay ningún texto en las Escrituras que hable de una resurrección a ocurrir dentro del reino de Dios. Como pueden comprobar, de nuevo una nueva y descomunal “metedura de pata”, propia de un indocumentado en temas bíblicos y que nos habla de la “capacidad” teológica del personaje en cuestión; porque resulta que sí existe un pasaje que nos habla de esa futura resurrección y que encontramos en Rev. 20:11-15, donde se lee como sigue:

Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él (momento en que Jesucristo empieza a reinar en la tierra por espacio de mil años). De delante de él huyeron la tierra y el cielo y no se halló lugar para ellos. 12 Y vi a los muertos, los grandes y los pequeños, de pie delante del trono y se abrieron rollos. Pero se abrió otro rollo; es el rollo de la vida. Y los muertos fueron juzgados de acuerdo con las cosas escritas en los rollos según sus hechos. 13 Y el mar entregó los muertos que había en él y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos (es obvio que de lo que aquí se nos habla es de una resurrección en toda regla, sino…… ¡que alguien nos explique qué puñetas se nos quiere decir en este verso 13!) y fueron juzgados individualmente según sus hechos. 14 Y la muerte y el Hades fueron arrojados al lago de fuego. Esto significa la muerte segunda: el lago de fuego. 15 Además, cualquiera a quien no se halló escrito en el libro de la vida, fue arrojado al lago de fuego.” (Acotaciones nuestras).

Es inapelable entonces y a la luz de lo leído, que tenemos que estar hablando de una resurrección a producirse durante el reinado de mil años de Jesucristo en la tierra, pues solo pueden ser juzgadas por “sus hechos” personas que estén vivas; por lo tanto, insistimos en ello, estaríamos hablando de una resurrección dentro del período milenial y diga lo que diga Apologista Mario Olcese. Tengamos en cuenta, por otra parte, que lo que cierra ese espacio de tiempo de mil años del reino de Dios, es la suelta de Satanás y en lo que se ha dado en llamar “la prueba final”, relato que en las Escrituras se nos expone de la siguiente manera:

Ahora bien, luego que hayan terminado los mil años, Satanás será soltado de su prisión 8 y saldrá a extraviar a aquellas naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, para reunirlos para la guerra. El número de estos es como la arena del mar. 9 Y avanzaron sobre la anchura de la tierra y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada. Pero descendió fuego del cielo y los devoró (a todos esos rebeldes impenitentes y en lo que significa su destrucción eterna). 10 Y el Diablo que los estaba extraviando fue arrojado al lago de fuego y azufre, donde ya estaban tanto la bestia salvaje como el falso profeta; y serán atormentados día y noche para siempre jamás.” (Rev. 20:7-10). (Acotación nuestra).

Luego lo que parece quedar claro del pasaje considerado, es que después de ese acontecimiento ya no existirá ni la muerte y por lo que se hace innecesaria la resurrección como tal, pues los que no hayan superado la prueba serán destruidos eternamente, mientras que aquellos que sí lo hayan hecho, continuarán viviendo eternamente; y con lo que tendremos que concluir, razonablemente, que la resurrección de los muertos y contrario a lo que nos cuenta el indocumentado de Apologista Mario Olcese, solo se puede producir durante el gobierno milenario del reino de Dios…… eso es, ni antes de ser establecido dicho período, ni después de que este haya finalizado. Ello, junto con la restauración mencionada en Hech. 3:20-21 y de la que hemos hablado al inicio de este escrito, hacen del período milenario ya cada día más cercano, el tiempo más maravilloso que habrá vivido jamás el ser humano y no como dice el disparatado personaje mencionado, el tiempo “más inseguro de todas las épocas” a causa de la maldad que existirá en el mismo…… ¡y es que ya hay que ser animal, para decir esto!

Todo considerado, tenemos que concluir que no solo estamos ante un analfabeto integral en cuestiones bíblicas, sino ante un perfecto ignorante que no tiene ni la más mínima capacidad para entender aquello que lee y por lo que con sus absurdas conclusiones, engaña a todos aquellos que, incomprensiblemente, aún siguen visionando sus videos y encima felicitándolo por tan “preciosas enseñanzas” y haciendo bueno aquello de que “en el país de los ciegos, el tuerto es rey”…… ¡¡y menos mal, que el personaje afirma estar “diplomado” en ingeniería y teología!! Circunstancia esta que nos obliga a plantearnos la siguiente cuestión y ello sin ánimo de ofender, claro…… pero ¿en qué “mercadillo”, compró dichos diplomas?

MABEL


miércoles, 22 de marzo de 2017

¡Cuando el rio suena…


“… agua o piedra lleva!” Así decían nuestros abuelos, tan acostumbrados ellos a establecer resultados mediante refranes, siempre partiendo de señales concretas y contrastadas en el tiempo; nada, por otra parte, distinto a lo que señaló Jesús a los incrédulos fariseos que se confabulaban constantemente contra él, en su pretendido intento de eliminarlo:

Aquí se le acercaron los fariseos y saduceos y, para tentarlo, le pidieron que les mostrara alguna señal del cielo. 2 En respuesta, él les dijo: “Al anochecer ustedes acostumbran decir: “Habrá buen tiempo, porque el cielo está rojo encendido”; 3 y a la mañana: “Hoy habrá tiempo invernal y lluvioso, porque el cielo está rojo encendido, pero de aspecto sombrío”. Saben interpretar la apariencia del cielo, pero las señales de los tiempos no las pueden interpretar.” (Mat. 15:1-3).

Todos aquellos que estudiamos las Escrituras, tenemos perfectamente claro que en éstas están plasmados todos los acontecimientos por venir y que, como no podía ser de otra manera, están precedidos por señales que nos anuncian su próximo devenir; en el caso que nos ocupa, fundamentalmente estamos a la expectativa del cumplimiento de una señal que será el detonante del inicio de la “semana 70” de Daniel o, lo que es lo mismo, de los siete últimos años del mundo tal como lo contemplamos ya ser seguidos por el tan esperado “reino de Dios”. Pero veamos el contenido de dicha profecía que se encuentra en el capítulo nueve de dicho libro y ya, después de leerla, intentaremos sacar alguna conclusión:

Hay setenta semanas que han sido determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para poner fin a la transgresión y para acabar con el pecado, para hacer expiación por el error, para introducir la justicia para tiempos indefinidos y para imprimir un sello sobre visión y profeta y para ungir el Santo de los Santos.

25 Y debes saber y tener la perspicacia de que desde la salida de la palabra de restaurar y reedificar a Jerusalén hasta Mesías el Caudillo, habrá siete semanas, también sesenta y dos semanas. Ella volverá y será realmente reedificada, con plaza pública y foso, pero en los aprietos de los tiempos.

26 Y después de las sesenta y dos semanas Mesías será cortado, con nada para sí. Y a la ciudad y al lugar santo, el pueblo de un caudillo que viene los arruinará. Y el fin del tal será por la inundación. Y hasta el fin habrá guerra; lo que está decidido es desolaciones.

27 Y él (el “caudillo” en cuestión) tiene que mantener el pacto en vigor para los muchos por una semana; y a la mitad de la semana hará que cesen el sacrificio y la ofrenda de dádiva…” (Dan. 9:24-27). (Acotación nuestra).

De entrada, señalar que estamos hablando de semanas de años, es decir, de períodos largos de tiempo y, como dato significativo, que el hecho de que se nos hable de distintas fracciones semanales, significa que no estamos hablando de un espacio de tiempo correlativo, sino fraccionado en su transcurrir, pero computando finalmente dichas fracciones las “70 semanas” (v. 24) o 490 años de la profecía. Y si bien no sabemos si entre el primer período de “siete” semanas y el segundo de “sesenta y dos” existió una brecha temporal o fueron espacios de tiempo correlativos (queremos pensar que no), lo que sí sabemos es que desde el cumplimiento de ese segundo período semanal y anterior a la muerte de Jesús, pues recordemos que éste murió “después” de transcurrido dicho tiempo, sí hay una brecha en la corriente del tiempo de casi 2.000 años que separan esas “sesenta y dos semanas” de la última fracción de “una semana” del versículo 27 de esa profecía de Daniel y que nos lleva hasta nuestros días.

Dicho lo cual, vayamos ahora a la esencia del mensaje que se nos quiere transmitir mediante el pasaje leído y que es el siguiente: del “pueblo” (como etnia) que asoló Jerusalén y su Templo, en un tiempo futuro aparecería un líder carismático que conseguiría establecer un pacto de no agresión entre naciones en conflicto y por espacio de “una semana” o siete años. Y lo primero que habría que saber, para averiguar la procedencia del personaje en cuestión, es cuál fue el pueblo causante del estropicio en cuestión y que contrario a lo que se piensa en el sentido de que dicha ciudad y su templo fueron destruidos por los romanos, el “pueblo” que como etnia fue el causante de tal “desaguisado”, no fue otro que el pueblo asirio y que “se la tenía jurada” a los judíos, que eran sus ancestrales enemigos. Ello fue así, porque las legiones romanas que atacaron Jerusalén y al estar acantonadas al norte de Israel, estaban compuestas mayoritariamente por mercenarios asirios a los que se les había dado la nacionalidad romana como compensación por alistarse en tales legiones…… pero asirios, al fin y al cabo. Y precisamente de ese “pueblo” procede el personaje que esperamos y que las Escrituras nos identifican como “el asirio”:

Y el asirio tiene que caer a espada, no la de un hombre; y una espada, no la del hombre terrestre, lo devorará. Y él tiene que huir a causa de la espada y a sus propios jóvenes se les llegará a usar para trabajos forzados mismos.” (Isa. 31:8).

Pasaje que se entiende mejor si nos situamos en el contexto bíblico y que nos lleva a Rev. 17:12-14:

Y los diez cuernos que viste significan diez reyes, que todavía no han recibido un reino, pero sí reciben autoridad como reyes por una hora con la bestia salvaje. 13 Estos tienen un solo pensamiento y por eso dan su poder y autoridad a la bestia salvaje (un imperio mundial regido por el personaje “anticristo”). 14 Estos combatirán contra el Cordero, pero, porque es Señor de señores y Rey de reyes, el Cordero los vencerá. También, los llamados y escogidos y fieles que con él están lo harán.” (Acotación nuestra).

De ahí que se nos diga que no será la “espada del hombre” la causante de la destrucción del personaje citado y sus huestes; personaje que comúnmente recibe el nombre de “el anticristo” y cuya aparición, repetimos, es el detonante del inicio de la “semana 70” de Dan. 9:27 y preludio de los siete últimos años del mundo tal como lo conocemos…… y de eso va lo del “cuando el rio suena…”. Porque resulta que si usted entra en Internet y busca por “anticristo” o “fin de los tiempos”, verá que la inmensa mayoría de los autores que publican sobre el tema sitúan la aparición del susodicho personaje para este recién iniciado año 2.017 ¿será ello verdad, o están todos equivocados? Cierto es que no lo sabemos…… pero lo que si sabemos, es que “cuando el rio suena, agua o piedra lleva”.

MABEL


viernes, 10 de marzo de 2017

Los “70” de París…… y sus consecuencias.


En nuestro último escrito (18/02/17), les explicábamos como el Salmo 2 y siempre según hasta donde los autores de este blog alcanzamos entender, nos pone al tanto de para cuándo se puede esperar el inicio de la acción que Dios tomará en contra de los gobiernos actuales; porque la realidad sobre que dichos opresivos gobiernos tienen que ser destruidos y sustituidos por uno de procedencia divina y en donde “la justicia ha de morar” (2 Ped. 3:13), queda perfectamente establecida en la profecía de Daniel;

Y en los días de aquellos reyes (es decir, de los gobiernos actuales), el Dios del cielo establecerá un reino que nunca será reducido a ruinas. Y el reino mismo no será pasado a ningún otro pueblo. Triturará y pondrá fin a todos estos reinos y él mismo subsistirá hasta tiempos indefinidos.” (Dan. 2:44). (Acotación nuestra).

Entonces de lo que aquí se nos habla es de un enorme cataclismo a ocurrir sobre la tierra y que pondrá “patas arriba” al sistema de cosas tal como lo conocemos en nuestros días; de hecho, tan importante y vital es la llegada del citado reino de Dios en la historia de la humanidad, que según nos muestran las Escrituras el anuncio del tal fue la razón fundamental de la venida de Jesús a la tierra, hace casi dos mil años:

Pero él les dijo: “También a otras ciudades tengo que declarar las buenas nuevas del reino de Dios, porque para esto fui enviado”.” (Luc. 4:43).

Establecida esta premisa, volvamos a donde estábamos, eso es, al momento en que Dios toma acción en contra de las naciones que se le han sublevado y narración que encontramos en el susodicho Salmo 2 que, recordemos, en sus primeros versos se nos habla de la actitud altanera de los gobernantes actuales en contra de Sus intereses y en los siguientes términos:

¿Por qué han estado en tumulto las naciones y los grupos nacionales mismos han seguido hablando entre dientes una cosa vacía? 2 Los reyes de la tierra toman su posición y los altos funcionarios mismos se han reunido en masa como uno solo contra Jehová y contra su ungido 3 y dicen: “¡Rompamos sus ataduras y echemos de nosotros sus cuerdas!”.” (Sal. 2:1-3).

Señalábamos en el artículo de referencia, que el cumplimiento de estas proféticas palabras tuvieron lugar el día 15 de Enero del año en curso cuando en París se reunieron las 70 naciones más poderosas del mundo con un único punto del día y que no era otro que la división de Israel en dos estados: Palestina e Israel. Pero dado que esto ya lo han leído en el artículo señalado, ocupémonos ahora de la respuesta que el Altísimo da a tan presuntuosa y hostil actitud, según se nos relata en los versos del 4 al 6:

El Mismísimo que se sienta en los cielos se reirá; Jehová mismo hará escarnio de ellos. 5 En aquel tiempo les hablará en su cólera y en su ardiente desagrado los perturbará, 6 diciendo: “Yo, sí, yo, he instalado a mi rey sobre Sión, mi santa montaña”.”

Pero lo que nos interesa de esa porción transcrita y hacia dónde dirigimos nuestra atención, es en la que se nos dice que Dios “hablará” a esas naciones y que con dicha habla, las “perturbará”…… por lo que la pregunta solo puede ser doble: ¿de qué manera les “hablará” Dios a esas naciones y cómo conseguirá de dicha habla les “perturbe”? De entrada, habría que suponer que como siempre lo ha hecho, o sea, a través de “portavoces”, bien fueran llamados profetas, jueces o, en su momento, a Jesús y sus apóstoles, así como a los que a estos siguieron (Juan 17:20)…… en todo caso, por medio de seres humanos; siendo ello así, al respecto se nos abre una derivada y que es la siguiente: ¿en algún lugar de las Escrituras se nos propone dicha posibilidad? Efectivamente así es, porque en principio lo que leemos en Mat. 24:14 y en palabras del propio Hijo de Dios, es lo siguiente:

Y estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.”

Luego lo que aquí se nos está proponiendo, no es más que una gran predicación de alcance mundial y como antesala de la destrucción final de esos reinos con sus gobernantes rebeldes al frente y de los que hemos hecho mención hace un momento…… eso es, que antes de ser destruidos, serán advertidos (Sal. 2:10-12); ahora bien ¿en algún otro lugar de la Biblia, se hace referencia alguna acerca de tan grande predicación? Ciertamente; porque si nos dirigimos a Rev. 11:3, esto es lo que leemos por boca de Jehová:

Y haré que mis dos testigos (en todo caso, un pequeño resto “ungido” a la manera de los apóstoles) profeticen mil doscientos sesenta días vestidos de saco.” (Acotación nuestra).

Entendemos entonces que el Dios Altísimo enviará un “resto” de personas dotadas de los poderes del espíritu santo para llevar a cabo obras poderosísimas (Rev. 11:5-6), como en su momento lo fueron los citados apóstoles; de hecho, que personas serán enviadas por Dios con esa comisión en mira, se desprende claramente de lo que se lee en la apertura del quinto sello (Rev. 6:9-11) y en donde se lee como sigue:

Y cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido degollados a causa de la palabra de Dios y a causa de la obra de testimonio que solían tener. 10 Y clamaban con voz fuerte y decían: “¿Hasta cuándo, Señor Soberano santo y verdadero, te abstienes de juzgar y de vengar nuestra sangre en los que moran en la tierra?”. 11 Y a cada uno de ellos se dio una larga ropa blanca; y se les dijo que descansaran por un poco de tiempo más, hasta que se completara también el número de sus coesclavos y de sus hermanos que estaban a punto de ser muertos como ellos también lo habían sido (eso es, ejecutados por su lealtad a Dios, según Rev. 20:1).” (Acotación nuestra).

Resuelto el cómo se llevará a cabo ese “hablar” de Dios a las naciones, volvamos al Sal. 2:5 pues en el mismo también se nos dice que dicha habla les “perturbará” y con lo que de nuevo se nos abre otra derivada: ¿cuál será entonces, el contenido de dicho mensaje y que perturbe a las poderosas naciones actuales? Explicación que encontramos en los versículos 6-9 del Salmo que estamos analizando:

“6… diciendo: “Yo, sí, yo, he instalado a mi rey sobre Sión, mi santa montaña”. 7 Déjeseme hacer referencia al decreto de Jehová; Él me ha dicho: “Tú eres mi hijo; yo, hoy, yo he llegado a ser tu padre. 8 Pídeme, para que dé naciones por herencia tuya y los cabos de la tierra por posesión tuya propia. 9 Las quebrarás con cetro de hierro, como si fueran vaso de alfarero las harás añicos”.”

La razón por la que las naciones se verán “perturbadas”, no será tanto por el contenido del mensaje difundido, sino de las obras poderosas que acompañarán al mismo y contra las cuales las naciones no podrán hacer nada para desbaratarlas; porque es en ese momento cuanto se cumplirá a cabalidad algo que el Hijo de Dios anunció a sus fieles seguidores y que, encontrado en el evangelio de Marcos, se lee como sigue:

“ Y les dijo: “Vayan por todo el mundo y prediquen las buenas nuevas a toda la creación. 16 El que crea y sea bautizado será salvo, más el que no crea será condenado. 17 Además, estas señales acompañarán a los que crean: Mediante el uso de mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas, 18 con las manos tomarán serpientes y si beben algo mortífero no les hará ningún daño. Pondrán las manos sobre los enfermos y estos sanarán”.

19 Entonces el Señor Jesús, después de haberles hablado, fue tomado arriba al cielo y se sentó a la diestra de Dios. 20 Por consiguiente, ellos salieron y predicaron por todas partes, mientras el Señor obraba con ellos y apoyaba el mensaje por las señales que acompañaban a este.”

Imagínense ustedes la tierra tomada por un incontable número de personas con dichas poderosas capacidades, a las que se irán uniendo todas aquellas que “crean” y que se irán sumando al grupo de los que apoyan a esos poderosos enviados de Dios (Rev. 11:3) y con idénticos poderes, sin que los gobiernos actuales puedan hacer nada para impedirlo y lo que les causa la mencionada “perturbación” (Sal. 2:5)…… poderosos enviados a los que Jesucristo, no lo olvidemos, en la conocida parábola de “las ovejas y las cabras” (Mat. 25:31-46) identifica como a sus “hermanos más pequeños”; recuerden, por otra parte, que en dicha parábola se premia con la vida eterna a los que se presten a colaborar con ellos en llevar adelante su comisión, mientras que aquellos que se niegan a hacerlo son castigados con la destrucción eterna.

A todo eso, no pasemos por alto que según el versículo cinco del Salmo en cuestión, los hechos mencionados se producen “en aquél tiempo”, eso es, en el momento en que las naciones se rebelan en contra del Dios Altísimo y circunstancia que, como ya hemos señalado, se produjo el día 15 del pasado mes de Enero. Todo ello nos hace pensar que bien pudiéramos estar ante el momento crucial en que puede aparecer y como detonante del “asunto”, el personaje llamado “anticristo” y su pacto por siete años (Dan. 9:27) entre naciones en conflicto (punto de arranque de la llamada “70 semana” de Daniel o, lo que es lo mismo, de los últimos siete años del mundo tal como lo conocemos), coincidente en el tiempo con la aparición de los “dos testigos” de Rev. 11:3 y con ello, el inicio de esa gran predicación anunciada por Jesús y que se llevará a cabo por espacio de 1.260 días en toda la tierra habitada:

Y estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.” (Mat. 24:14).

Señalar que esos 1.260 días o tres años y medio de predicación que parece ser se llevará a cabo en medio de un ambiente favorable (Rev. 7:1-3), serán seguidos por otro período de 1.260 días de gran disturbio, que se conoce como la “gran tribulación” y en la que serán destruidas todas aquellas naciones (y ya de forma definitiva) que hayan rechazado los términos ofertados en la citada predicación; destructivo evento del que se nos habla en los versos 8-9 del Salmo 2 y en los siguientes términos:

Pídeme, para que dé naciones por herencia tuya y los cabos de la tierra por posesión tuya propia. 9 Las quebrarás con cetro de hierro, como si fueran vaso de alfarero las harás añicos.”

Es cierto que no son pocos los autores bíblicos que erróneamente sitúan esos acontecimientos para dentro del período de mil años del reino de Dios, cuando resulta que los mismos están perfectamente contextualizados en el Salmo 2 que estamos analizando, para el período de tiempo en el que las naciones se rebelan en contra del Dios Altísimo y de su Ungido, el Rey Jesucristo y que, como hemos dicho, circunstancia que se plasmó el 15 de Enero del año en curso como es público y notorio. Por lo que todos aquellos que estamos esperando en Dios y sus promesas, no podemos dejar de estar alerta ante los acontecimientos por venir, pues la cosa está muy “calentita”; es cierto, sin embargo, que las naciones están totalmente a oscuras ante las cosas que están por suceder, pues su lógica es la de que estas siempre han estado igual y así seguirán…… pero eso no es lo que dicen las Escrituras, sino que lo que dicen es esto otro:

Porque ustedes mismos saben bastante bien que el día de Jehová viene exactamente como ladrón en la noche. 3 Cuando los hombres estén diciendo: “¡Paz y seguridad!” (aparentemente conseguido su objetivo), entonces destrucción repentina ha de sobrevenirles instantáneamente, como el dolor de angustia a la mujer encinta; y no escaparán de ninguna manera.” (1 Tes. 5:2-3). (Acotación nuestra).

Por lo que nos permitirnos el repetirnos en la idea: “ojito al parche”, que la cosa está al caer; y todo lo dicho, partiendo de lo expuesto en un cortísimo Salmo 2 de tan solo 12 versículos…… ¿alguien da más?

MABEL


sábado, 18 de febrero de 2017

El “enigmático” Salmo 2.


Uno de los errores más garrafales que puede cometer todo aquél que pretende enseñar de la Biblia a otros, no solo es saltarse el contexto y explicar sencillamente lo que él entiende del pasaje que lee, sin considerar lo que en otras partes de ella se nos cuenta relacionado con el tema tratado, perdiendo con ello de vista lo que está envuelto en el asunto y, como parte fundamental de la cuestión, la posible relación de la actual situación mundial con lo que estamos leyendo. Y puesto que tal error no lo queremos cometer, aquí “los mendas”, es por lo que les vamos a hablar del susodicho Salmo 2, así como de la gran relevancia que ha adquirido en estos últimos tiempos y a tenor de algunos sucesos ocurridos que han pasado totalmente desapercibidos por algunos “expertos” en las Escrituras…… y ello porque de forma disparatada, fijan el cumplimiento del citado Salmo 2 para dentro del período milenario del reino de Dios y que aún no ha llegado; para sostener tal planteamiento dirigen la atención del “personal” a los versos 8 y 9, en dónde se lee como sigue:

Pídeme, para que dé naciones por herencia tuya y los cabos de la tierra por posesión tuya propia. 9 Las quebrarás con cetro de hierro, como si fueran vaso de alfarero las harás añicos.”

Entonces y continuando con el disparate, deducen de estas palabras que Jesucristo ya tiene que estar reinando en el milenio y por lo que estaríamos hablando de una gobernación con mano dura por su conflictividad, supuestamente debida a unos gobernantes que se rebelan de continuo contra su autoridad y, siempre, según lo que interpretan de los tres primeros versos del Salmo en cuestión y en los que se lee como sigue:

¿Por qué han estado en tumulto las naciones y los grupos nacionales mismos han seguido hablando entre dientes una cosa vacía? 2 Los reyes de la tierra toman su posición y los altos funcionarios mismos se han reunido en masa como uno solo contra Jehová y contra su ungido3 y dicen: “¡Rompamos sus ataduras y echemos de nosotros sus cuerdas!”.

Sin embargo, la realidad es muy distinta, pues de ninguna manera puede ser aplicada tan conflictiva situación para después de iniciado el período milenial, si tenemos en cuenta lo que se nos dice en Rev. 19:11-21 y que nos habla del guerrear de Jesucristo, precisamente contra esas naciones con sus gobernantes al frente que se le oponen en su comisión de establecer el reino de Dios en la tierra y por lo que son destruidas totalmente…… luego si ello es así, difícilmente puede haber naciones o gobernantes “rebeldes” dentro del reino de Dios. Entonces lo que esos primeros versos hacen, en realidad, es marcarnos el momento en que Jehová Dios tomará acción en contra de los desmanes del hombre sobre la tierra…… dicho de otra manera, la llegada del momento tan esperado por aquellos que nos interesamos en las promesas divinas, eso es, el que se haga realidad nuestra tan deseada liberación del actual sistema opresivo creado por el ser humano, mediante el establecimiento del reino de Dios aquí en la tierra. Recordemos que lo que se nos explica en el citado Salmo 2 y por aquello de resumir su contenido a una mínima expresión, es que el desafío de esos gobernantes terrestres y relatado en los versículos que acabamos de leer, lo que hace es que monte en cólera el Dios Altísimo y cuya inmediata reacción es mandar a Su Rey Jesucristo para que destruya a tan revoltosos personajes:

El Mismísimo que se sienta en los cielos se reirá; Jehová mismo hará escarnio de ellos. 5 En aquel tiempo (lógicamente, estaríamos hablando del tiempo en que se produce dicha rebelión y dato a tener muy en cuenta) les hablará en su cólera y en su ardiente desagrado los perturbará, 6 diciendo: “Yo, sí, yo, he instalado a mi rey sobre Sión, mi santa montaña”.

7 Déjeseme hacer referencia al decreto de Jehová; Él me ha dicho: “Tú eres mi hijo: yo, hoy, yo he llegado a ser tu padre. 8 Pídeme, para que dé naciones por herencia tuya y los cabos de la tierra por posesión tuya propia. 9 Las quebrarás con cetro de hierro, como si fueran vaso de alfarero las harás añicos”.” (Acotación nuestra).

Entonces parece quedar claro que estamos ante una reacción inmediata de nuestro Creador para el momento en que se produce la rebelión de los gobernantes de las naciones que “se han reunido en masa como uno solo” contra el Dios Altísimo y lo que nos lleva a preguntarnos lo siguiente: ¿cómo han podido materializar ese enfrentamiento dichos gobernantes?

En primer lugar y para situarnos, tenemos que tener en cuenta que esas naciones que se nos mencionan en esos tres primeros versos leídos, no pueden hacer nada contra Jehová Dios ni contra Su Ungido, Jesucristo, pues estos están fuera de su alcance…… pero lo que sí tienen a su alcance es una preciada propiedad del Altísimo que está sobre la tierra y que conocemos como la nación de Israel, contra la que si pueden y quieren actuar; teniendo esto presente y, sobre todo, que dicha nación es el reloj profético sobre el que tenemos que apoyamos para saber dónde estamos situados en la corriente de los tiempos, pasemos ahora a analizar el contenido de esos primeros tres versículos a la luz de los últimos acontecimientos ocurridos y que nos revelan lo “adelantada” que está la cosa, es decir, lo cercana que está la actuación divina en contra de los reyes y gobernantes de este mundo (así como de sus seguidores) y por lo tanto, consecuentemente, de la pronta instauración del reino de Dios en la tierra.

Por lo que la pregunta a formularnos debería ser la de ¿y cuando se cumple lo escrito en esos tres primeros versos, es decir, la rebelión “en masa” de dichos gobernantes? Pues no habrá que esperar mucho, pues la realidad es que esta ya se ha producido y algo que ha pasado desapercibido por la inmensa mayoría del “personal”, incluidos aquellos que se interesan en las Escrituras…… porque recordemos que el día 15 de Enero del corriente 2.017, se produjo una inusual reunión en París de los mandatarios de las 70 naciones más importantes del mundo y con un único tema del día: Israel. Recordemos también, que lo que se debatía en dicho foro (cabría señalar que sin la presencia de los interesados) y en aras de conseguir una paz “duradera”, de ahí que se nos diga de esos gobernantes que “han seguido hablando entre dientes una cosa vacía” (v. 1), era como dividir dicha nación en dos estados independientes: Israel por un lado y Palestina por el otro y la capitalidad de Jerusalén, repartida entre las dos naciones resultantes y proyecto que es un claro desafío al Dios Todopoderoso, que tiene a Su pueblo como indivisible y a Jerusalén como la Capital Santa del mismo; por otra parte y por aquello de añadir más “emoción” al asunto, tenemos lo llamativo de la cantidad de participantes en dicho foro, eso es, 70 naciones.

Porque resulta que dicho número es usado en importantes profecías; por ejemplo, en las “setenta semanas” de la profecía de Daniel que trata sobre la venida del Mesías. (Dan. 9:24-27); o con relación al tiempo que Jerusalén y Judá yacieron desoladas “setenta años” debido a su desobediencia a Dios (2 Crón. 36:21). Pero es que además, los dígitos que conforman el número “70” son el siete y el diez (siete veces diez o diez veces siete) y que si por separado representan cada uno la cualidad de completo, unidos representan lo completo de lo completo; por lo tanto, la reunión de las 70 naciones más importantes de la tierra no es más que el cumplimiento profético del versículo 2 del citado Salmo que incide en el hecho que los gobernantes de las naciones “se han reunido en masa como uno solo” en contra del Dios Altísimo.

De hecho y por aquello de destacar cómo “hilan de fino” las Escrituras en lo que a profecía se refiere (al menos según lo versiona la TNM de los Testigos de Jehová y de la que hemos transcrito los textos), de lo que se nos habla en el primer versículo del Salmo 2 es de “naciones” y “grupos nacionales” y que no son la misma cosa…… porque veamos quiénes intervinieron en “la fiesta” de París: por una parte, el llamado “Cuarteto” (Estados Unidos, Unión Europea, Rusia, Naciones Unidas), en todo caso un “grupo” de naciones; por otra parte, los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (Rusia, China, Francia, Gran Bretaña y EEUU), todas ellas “naciones” independientes. También países árabes (Arabia Saudí, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, etc.) y europeos, los países del G20 y otros países de América Latina como Colombia, Perú, Bolivia, Chile, etc. etc. y que también van “por libre”: eso es, tanto “naciones” a título individual, como “grupos nacionales” o naciones asociadas entre sí por diversos intereses…… o sea, que hasta ese grado, es exacta la Palabra de Dios y por tanto, fiable su profecía.

Por lo que todo considerado, querido amigo que nos lee y siempre teniendo en cuenta la rápida reacción de nuestro Creador ante la sublevación mencionada en los primeros versos del Salmo 2 (según se deduce por lo relatado en el mismo), hágase la siguiente reflexión: una vez ya consumada por parte de las naciones de la tierra, la profetizada rebelión y ocurrencia de la que no queda duda alguna que ya se ha producido…… ¿cuánto tiempo, cree usted, que se tardará el Dios Altísimo en actuar en contra de esas naciones rebeldes?

Y nosotros ahí lo dejamos, para que cada uno saque sus propias conclusiones…… ¡pero se nos antoja y visto lo visto, que la cosa tendría que estar al caer!

MABEL


miércoles, 15 de febrero de 2017

¿Qué es, realmente, lo que se nos dice en Juan 5:25?


Una premisa que los autores de este blog siempre hemos sostenido, es que sin el concurso del contexto escritural la Biblia sería un libro sin sentido alguno y, por tanto, tan inentendible como carente de provecho real para aquellos a los que va dirigida…… y aquí vamos a hacer una puntualización con la que muchos probablemente no estarán de acuerdo: la Biblia no fue escrita para todas las personas, sino solo para aquellas que de verdad se interesan en ella; al respecto, recordemos la admonición del Hijo de Dios dirigida a sus más inmediatos seguidores y que se incluye en el famoso Sermón del Monte, según se nos relata en Mat. 7:6:

No den lo santo a los perros, ni tiren sus perlas delante de los cerdos, para que nunca las huellen bajo los pies y, revolviéndose, los despedacen a ustedes.”

Es obvio que aquí se nos está haciendo referencia a aquellas personas que no solo no sienten ningún interés por la Biblia, sino que incluso la desprecian como cosa de ningún valor y, despreciando por ello, al Autor de la misma. Sin embargo y como contrapartida, afortunadamente están aquellos que sí se interesan en ella y la respetan como lo que realmente dice ser, eso es, La Palabra de Dios e intentan profundizar en ella; un ejemplo de ello lo tenemos en un reciente correo que nos acaba de llegar de uno de nuestros lectores, que después de leer nuestro artículo “El extraño caso de Mat. 27:52-53” (14/07/13) y uno de los más leídos de todos los que hemos publicado, citándonos de Juan 5:25 nos hace la siguiente pregunta:

¿Puede ser que como Jesús gritó en la cruz, los muertos lo oyeron y vivieron sin estar programado?

Es cierto que la pregunta no deja de tener su lógica, si leemos el citado pasaje de Juan tal cual “pinta” y sin otro tipo de consideración; por lo tanto veamos qué se nos dice en dicho pasaje y transcrito de la misma versión bíblica que ha usado nuestro amable comunicante y que, por la coincidencia de redacción con el susodicho pasaje, suponemos que es la RV 1960:

De cierto, de cierto os digo: Viene la hora y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán.”

Recordemos que en el pasaje de Mat. 27:52-53 y sobre el que montamos nuestro artículo, lo que se nos dice que aconteció en el preciso momento de la muerte de la muerte de Jesús, es lo siguiente y tomado de la versión bíblica BLP:

Jesús, entonces, lanzando otra vez un fuerte gritó, expiró. 51 De pronto, la cortina del Templo se rasgó en dos de arriba abajo; la tierra tembló y las rocas se resquebrajaron; 52 las tumbas se abrieron y resucitaron muchos creyentes ya difuntos. 53 Estos salieron de sus tumbas y, después de la resurrección de Jesús, entraron en la ciudad santa donde se aparecieron a mucha gente.”

Pero relato que no puede ser tomado en consideración, pues se enfrenta a dos problemas insalvables y como son los siguientes: primero ¿cómo se puede explicar, que esos supuestos resucitados en el momento de la muerte de Jesús, entraran en Jerusalén después de la resurrección de este, eso es, tres días después de haber sido ellos resucitados? Concordarán con nosotros que estaríamos ante una actitud más sorprendente que la de la misma supuesta resurrección; y segundo y más importante ¿cómo es posible que el apóstol Pablo no hiciera mención de dicho evento, cuando estaba haciendo una encendida defensa de las resurrección de los muertos en 1 Cor. 15:12-19, siendo como habría sido una prueba irrefutable para sostener sus argumentos?...... pues sencillamente porque la tal resurrección no existió y por lo que estaríamos ante un pasaje de una más que dudosa procedencia.

Porque por otra parte y si bien es cierto que Jesús gritó con todas sus fuerzas (y por dos veces, si leen el relato con atención), no fueron sus gritos de dolor los que causaron el terremoto que destrozó sepulcros y expulsó a los cadáveres que estos contenían a la vista de los que pasaban por allí (y que es lo que realmente sucedió), sino su muerte…… por lo que la respuesta a la pregunta que nuestro amable lector nos formula, es que no fue el sonido de los gritos de Jesús los que propiciaron una resurrección que estuviera “fuera de guión” pues, repetimos, no hubo resurrección alguna. Pero dicho lo cual y para que nuestro planteamiento tenga un mínimo de credibilidad, lo que procede es explicar que es lo que realmente se nos dice en Juan 5:25 y que ya empezamos señalando que estamos ante un pasaje muy mal leído y peor interpretado; pero recordemos su contenido y por aquello de no perdernos:

De cierto, de cierto os digo: Viene la hora y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán.”

Prestemos atención en primer lugar a la expresión “viene la hora y ahora es…” y lo que nos coloca aquello que estuviera por acontecer, en los tiempos de Jesús…… sin embargo, esto es lo que se nos dice en Juan 5:28-29:

No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; 29 y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; más los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.”

De lo que aquí se nos está hablando es de la resurrección de los muertos que ocurrirá dentro del reino de mil años de Dios y reino que aún no ha sido establecido, por lo que Jesús no podía estar hablando en ese momento de dicho evento…… pero si ello es así ¿de qué “muertos” nos podía estar hablando el Hijo de Dios en Juan 5:25? Para poder entender ese galimatías, nos tenemos que retrotraer a una situación anterior y en la que se nos narra la siguiente escena:

Luego dijo a otro: “Sé mi seguidor”. El hombre dijo: “Permíteme primero ir y enterrar a mi padre”. 60 Pero él le dijo: “Deja que los muertos entierren a sus muertos, más vete tú y declara por todas partes el reino de Dios”.” (Luc. 9:59-60).

Ahora bien…… ¿quiénes eran, entonces, esos “muertos” que podían enterrar a otros muertos literales? Pues sencillamente personas que por estar apartadas de Dios, estaban como “muertas” ante Él; de ahí, que Jesús dijera en Juan 5:25 que los “muertos” que “oyeran su voz” volverían a vivir delante de Dios, obviamente al conseguir Su aprobación. Luego es a esas personas que estaban en una condición como de “muertos” ante Dios, a las que Jesús se refería en dicho pasaje y que salvo que “oyeran su voz” y cambiaran de actitud, tenían un negro futuro ante ellas; no obstante y en apoyo de nuestro planteamiento, tenemos a una de las muchas versiones bíblicas que existen en el mercado que traduce dicho pasaje de Juan 5:25 con una claridad meridiana y como es la TLA, en dónde leemos como sigue:

Una cosa es cierta: ahora es cuando los que viven alejados de Dios me oirán a mí, que soy su Hijo. Si me obedecen (el equivalente a “si oyen mi voz”), tendrán la vida eterna.” (Acotación nuestra).

Y esta es toda la historia que se esconde detrás del pasaje de Juan 5:25, en donde no se nos habla de muertos literales que estén esperando una resurrección, sino de personas vivas alejadas de Dios y que precisan de “oír” la voz de Su Hijo Jesucristo (contenida hoy en las Escrituras), para poder acceder a la vida eterna, vía reino de Dios. Y una vez más, ha sido el uso del contexto escritural y el apoyo de distintas versiones de un mismo texto en otras traducciones bíblicas, lo que nos ha permitido esclarecer un pasaje que “parece” decir lo que de ninguna manera dice; y es que si de verdad deseamos “oír” la voz de Jesucristo, no tenemos más remedio que ser muy cautelosos en la interpretación de algunos pasajes bíblicos…… por ejemplo, este de Juan 5:25.

MABEL


domingo, 12 de febrero de 2017

¡Cuidado con los llamados “ungidos”!


Convendría aclarar en primer lugar y por aquello de irnos situando, que dicho término como tal no significa más que uno ha sido “elegido” por Dios para llevar adelante determinada comisión y, por tanto, se supone que dotado de los poderes necesarios para llevarla a cabo…… al menos, si tenemos en cuenta lo que se nos cuenta en el registro bíblico; podríamos añadir, y por aquello de completar el cuadro, que el término citado es aceptado también como sinónimo de Hijo de Dios (y con los poderes que dicha condición lleva inherentes), por tanto hermano de Jesucristo y en consecuencia, coheredero con éste del reino de Dios en calidad de inmortal rey y sacerdote.

Hasta aquí todo bien, sino fuera por el “pequeño” problema y para desorientación del “personal”, que a día de hoy nos salen “ungidos” hasta de debajo de las piedras y condición que se arrogan fundamentalmente los líderes de las distintas organizaciones religiosas dentro de la llamada “cristiandad” y por lo que se arrogan la autoridad moral de ser los únicos que pueden interpretar correctamente las Escrituras: por ejemplo, tenemos a los Testigos de Jehová que afirman estar dirigidos por una élite (“Cuerpo Gobernante” lo llaman) compuesta de “ungidos” y que ya en el mismo momento de su muerte son elevados al cielo para tomar su puesto como reyes en el reino de Dios (este supuestamente instaurado en el cielo 1.914), mientras el grueso de sus acólitos conforman lo que ellos llaman “la grande muchedumbre” (Rev. 7:9) de “otras ovejas” y cuyo destino es el de ser súbditos de dicho reino…… y dichos señores son de los más “modositos”, pues solo de cuando en cuando aparece entre ellos uno al que de pronto le ha dado la “ventolera” y afirma ser también un “ungido”. Porque tenemos a otras organizaciones religiosas en las que se nos afirma que todos sus miembros (dirigentes y dirigidos) y por el mero hecho de estar bautizados, ya adquieren la condición de “ungidos” o Hijos de Dios y por tanto, como ya hemos señalado, coherederos con Cristo del citado reino; y ello sin contar, a aquellos supuestos “ungidos” que van por libre y publican en Internet y que no resultan ser pocos…… con lo que puede ocurrir y de ser ello tal como nos lo “pintan”, que en un momento dado o bien falten tronos, o bien sobren reyes.

Por lo que bien sea en un caso, o en el otro, si a usted que nos lee se le presenta alguien que afirma ser un “ungido” (las mujeres no pueden recibir dicha unción y algo que explicábamos en nuestro artículo del 14/07/11), debería de hacerse algunas preguntas como, por ejemplo y como más perentoria, la de ¿cómo puede demostrar su condición de Hijo de Dios o “ungido”? Porque no olvidemos que este es el “quid” de la cuestión, pues recordemos las palabras de Jesús a sus apóstoles, momentos antes de ser elevado a los cielos:

Les dijo: “No les pertenece a ustedes adquirir el conocimiento de los tiempos o sazones que el Padre ha colocado en su propia jurisdicción; 8 pero recibirán poder cuando el espíritu santo llegue sobre ustedes y serán testigos de mí tanto en Jerusalén como en toda Judea y en Samaria y hasta la parte más distante de la tierra.” (Hech. 1:7-8).

“Poder” que según el testimonio bíblico, iba desde el ser capaz de sanar un enfermo, de expulsar un demonio o, en el caso más extremo, el de resucitar a un muerto; queda claro, por otra parte, que el “poder” prometido estaba intrínsecamente relacionado con la obra de dar testimonio de Jesús como el Mesías prometido en los escritos sagrados que en ese momento tenían a su alcance y que eran lo que hoy conocemos como el “Antiguo Testamento” o “Escrituras Hebreas”. Que es obvia entonces, la intrínseca relación entre la comisión recibida y el poder necesario para llevarla a cabo, es algo que también se nos muestra claramente en unas palabras dichas por Jesucristo y dirigidas a sus más directos colaboradores, momentos ante de ser elevado a los cielos:

Y les dijo: “Vayan por todo el mundo y prediquen las buenas nuevas a toda la creación. 16 El que crea y sea bautizado será salvo, más el que no crea será condenado. 17 Además, estas señales acompañarán a los que crean: Mediante el uso de mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas, 18 con las manos tomarán serpientes y si beben algo mortífero, no les hará ningún daño. Pondrán las manos sobre los enfermos y estos sanarán”.

19 Entonces el Señor Jesús, después de haberles hablado, fue tomado arriba al cielo y se sentó a la diestra de Dios. 20 Por consiguiente, ellos salieron y predicaron por todas partes, mientras el Señor obraba con ellos y apoyaba el mensaje por las señales que acompañaban a este.” (Mar. 16:15-20).

Lo que queda claro de esas palabras es, primero, que habría “señales” que identificarían a aquellos que hubieran sido comisionados como “continuadores” de la citada obra, eso es, de seguir predicando al mundo el evangelio del reino de Dios y, segundo, que dichas señales serían clara evidencia de que la obra tendría la aprobación divina al ser apoyada por el poder divino en acción: sin embargo, la realidad es que nada de esto ocurre en nuestros días y lo que solo puede significar que no hay en la tierra personas comisionadas por el Altísimo para obra alguna ni, en consecuencia, obra de predicación alguna que tenga la aprobación divina. Por lo tanto, toda aquella persona que afirme ser un “ungido” (pertenezca o no a organización religiosa alguna) y afirme anunciar el “verdadero” evangelio del reino de Dios, no es más que un pobre botarate que no sabe de lo que habla, eso es, que no tiene ni la más remota idea de lo que dicen las Escrituras; más bien al contrario, lo que hacen las Escrituras es darnos la razón en nuestro planteamiento de que no existe a día de hoy “ungido” alguno sobre la tierra (ello lo prueba la total ausencia de obras poderosas), al señalar proféticamente que en un futuro ya muy cercano sí habrá personas enviadas por Jehová Dios y dotadas, como no, de grandes poderes que las identificarán como personas al servicio del Altísimo:

Y haré que mis dos testigos (en todo caso, un pequeño resto de enviados por Dios, según se desprende de Rev. 6:9-11)) profeticen mil doscientos sesenta días vestidos de saco”. 4 Estos son simbolizados por los dos olivos y los dos candelabros y están de pie delante del Señor de la tierra.

5 Y si alguien quiere hacerles daño, de la boca de ellos sale fuego y devora a sus enemigos; y si alguien quisiera hacerles daño, tiene que ser muerto de esta manera. 6 Estos tienen la autoridad para cerrar el cielo de modo que no caiga lluvia durante los días de su profetizar; y tienen autoridad sobre las aguas para tornarlas en sangre y para herir la tierra con toda clase de plaga cuantas veces deseen (¡“Igualico” que los actuales “ungidos”, oigan…!).” (Rev. 11:3-6). (Acotaciones nuestras).

En primer lugar, lo que se nos anuncia es una obra de divulgación que está limitada en el tiempo (1.260 días o tres años y medio), cuando resulta que los actuales predicadores y supuestos “ungidos”, bien sea que pertenezcan a alguna de las organizaciones religiosas existentes o bien sea que vayan por libre, ya llevan décadas dándonos la lata (¡de la Iglesia Católica mejor ya ni hablamos!) y demostrando con ello, que su labor nada tiene que ver con la que se nos señala en el pasaje que acabamos de leer…… si a ello le sumamos que esos fraudulentos personajes por no poder, no son capaces ninguno de ellos ni siquiera de curar un vulgar resfriado (luego de “poderes” sobrenaturales nada de nada), no tenemos más remedio que concluir que nos encontramos ante unos “fantasmas” que a sí mismos se han adjudicado la condición de “ungidos” o Hijos de Dios y que encima ¡van y se lo creen!

Por lo que cuando alguien se presente ante usted afirmando ser uno de esos supuestos “ungidos”, sepa que de entrada ya le está mintiendo y por lo que hará bien en poner su cartera a buen recaudo, pues todos buscan lo mismo: vivir a costa de sus adeptos, bien sea con contribuciones “voluntarias”, mediante el “diezmo” o como quieran llamarle, pero que todo se reduce a lo mismo…… unos pagan, para que otros (ellos) ya vivan “como reyes” sin necesidad alguna de entrar en el ya cercano reino de Dios.

Luego, mucho cuidado querido amigo que nos lee sobre con “quién se junta” usted, pues ese “personal” se las pintan solos para vivir a costa del “contribuyente”…… personajes que tienen nombre y apellidos, como los Armando Alducín, David Diamont, Yiye Ávila, Darío Salas (estos dos últimos ya fallecidos), Hugo Albornoz, Cash Luna, Juan Carlos Ortíz y otros muchísimos más, todos dañinos personajes y muchos de los cuales se han hecho ricos a costa de los que bobaliconamente les siguen (sobre todo en América Latina) y acerca de los que ya nos advirtió el apóstol Pedro:

Sin embargo, llegó a haber también falsos profetas entre el pueblo, como también habrá falsos maestros entre ustedes. Estos mismísimos introducirán calladamente sectas destructivas y repudiarán hasta al dueño que los compró, trayendo sobre sí mismos destrucción acelerada. 2 Además, muchos seguirán los actos de conducta relajada de ellos y por causa de estos se hablará injuriosamente del camino de la verdad. 3 También, con codicia los explotarán a ustedes con palabras fingidas. Pero en cuanto a ellos, el juicio desde lo antiguo no se mueve lentamente y la destrucción de ellos no dormita.” (2 Ped. 2:1-3).

MABEL